5 de julio de 2020
21 de abril de 2006

Científicos españoles descubren un patrón de dependencia de plantas y animales que puede ser la base de la biodiversidad

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las relaciones de dependencia mutua entre las plantas y los animales que las polinizan o dispersan sus frutos, uno de los mecanismos más importantes de generación de biodiversidad, no constituyen conjuntos difusos de especies interaccionando aleatoriamente, sino que forman redes complejas con un estilo bien determinado, según un estudio de Jordi Bascompte y Pedro Jordano, ambos investigadores de la Estación Biológica de Doñana (CSIC). Las conclusiones de la investigación se publican esta semana en la revista 'Science'.

Según explicó Jordi Bascompte a Europa Press, "este estilo o patrón puede caracterizarse por el dominio de dependencias muy débiles (casi ninguna planta depende mucho para su reproducción de una especie determinada de insecto), y asimétricas (en las pocas ocasiones en las que una planta depende mucho de un animal, ese animal apenas depende de esa planta porque extrae la mayor parte de su alimento de mucha otras especies)". Bascompte explica que estas redes de interacciones de beneficio mutuo débiles y asimétricas fomentan la coexistencia de un gran número de especies, de forma que se podría decir que estas redes constituyen la arquitectura de la biodiversidad.

Los estudios sobre diversidad se han centrado casi exclusivamente en el número de especies, mientras que el estudio demuestra que existe un componente igualmente importante que es la forma en las que estas especies interaccionan, que no es más que el andamio que las sostiene. "De la misma forma, los estudios de coevolución se habían centrado en pares de especies, por ejemplo una orquídea con una longitud de corola que encaja perfectamente con la longitud de la trompa de una especie de mariposa. Estas interacciones tan especificas, que maravillaron al mismo Darwin, pueden ser más la excepción que la regla, así que nuestro trabajo aporta un enfoque a nivel de toda la comunidad, es como intentar contemplar todos estos pares en su conjunto, como añadir las piezas de un puzzle gigantesco y ver el resultado global", señala Bascompte.

El científico explica que muchas de las preguntas que los ecólogos se hacen en relación a las consecuencias de las alteraciones por parte del ser humano no pueden contestarse conociendo partes muy pequeñas de un ecosistema, como por ejemplo la dependencia entre un par de especies. Así, para predecir como la extinción de un polinizador afectará a la comunidad en la que vivía, es necesario entender la estructura de las interacciones en esa comunidad. Sólo con esta información se podrá comprobar si los cambios se restringen a un número pequeño de especies o si, por el contrario, se amplifican por toda la comunidad en forma de avalancha o efecto dominó en la que un número enorme de especies la seguirían hacia la extinción.

Este trabajo, en el que también participó Jens Olesen (Universidad de Aarhus, Dinamarca), se enmarca dentro del proyecto subvencionado por el premio Europeo de Jóvenes Investigadores (EURYI) que Jordi Bascompte recibió en su primera convocatoria de 2004. Este premio, dotado con más de un millón de euros, busca atraer a Europa a destacados científicos jóvenes para construir grupos de investigación de primera línea.