6 de julio de 2020
29 de septiembre de 2006

La combinación de dos fármacos en pacientes trasplantados de riñón evitará 2.500 intervenciones al año en el mundo

La combinación de dos fármacos en pacientes trasplantados de riñón evitará 2.500 intervenciones al año en el mundo

VALENCIA, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

La combinación de dos fármacos --micofenolato mofetil (MMF) y dosis bajas de tacrolimus, corticosteroides y un tratamiento de inducción con daclizumab-- en pacientes trasplantados de riñón, evitará 2.500 nuevas intervenciones al año en el mundo, según anunció hoy el principal investigador de este estudio llamado 'Shympony', el doctor Henrik Ekberg, del Hospital Universitario de Malmö (Suecia).

Ekberg realizó estas declaraciones en una rueda de prensa de presentación de los resultados del ensayo 'Shympony', dentro del congreso 'Una vida por vivir' celebrado en Valencia entre ayer y hoy y que ha reunido a más de 800 expertos de todo el mundo para actualizar los logros en el trasplante de órganos. En la rueda de prensa intervinieron también el profesor Mark Pescovitz, de la Universidad de Indiana (USA), también coautor del estudio, y un paciente trasplantado de riñón sometido a este tratamiento, Ross Shelley.

En el estudio --que contó con la participación de 15 países y de 1.645 pacientes, entre los que destacaron los 275 de España, el segundo país que más pacientes aportó-- se comprobó que la asociación de micofenolato mofetil y dosis bajas de tacrolimus lleva a una mejora en la función renal, a una disminución de un 35 por ciento en la tasa de rechazo precoz del riñón trasplantado y a un incremento del seis por ciento en la supervivencia del paciente, en comparación con el tratamiento estándar, explicó Ekberg.

Al respecto, el profesor Pescovitz resaltó que estos resultados suponen "un nuevo concepto en el cuidado médico", sobre todo, porque "no existen suficientes donantes", pues recordó que más de 192.000 personas en el mundo están en lista de espera para trasplantes de todo tipo. Además, explicó que el rechazo al nuevo órgano o la toxicidad de los medicamentos suelen hacer que el paciente trasplantado necesite nuevas intervenciones, por lo que, en el caso del trasplante renal, "con esta mezcla de fármacos se ahorrarían más de 2.500 riñones tan sólo durante el primer año de postrasplante", auguró.

En este sentido, matizó que diez años después del primer trasplante renal, aproximadamente el 50 por ciento de los receptores de un riñón pierden el órgano y necesitan un retrasplante. Asimismo, concretó que se realizan más de 70.000 trasplantes renales cada año en el mundo y que se pierden unos 12.000 injertos en el primer año tras el trasplante.

Ejemplificó estos datos Ross Shelley, paciente de 26 años con trasplante de riñón que tras varios episodios de rechazo del nuevo órgano en los que tuvo que ser hospitalizado por los graves efectos secundarios, cambió el tratamiento inmunodepresor y con esta nueva mezcla de fármacos empezó a mejorar. Shelley relató cómo antes del nuevo tratamiento "estaba realmente mal, temía la diálisis y pensaba que jamás volvería a sentirme sano", dijo.

Sin embardo, a partir de la nueva combinación de fármacos, afirma que se siente "muy afortunado por haber tenido una segunda oportunidad" en la vida con este tratamiento que lleva tomando ya siete años y que le permite hacer una vida normal.

EL CITOMEGALOVIRUS

Por otra parte, en el Congreso se discutió a su vez sobre el elevado riesgo de infecciones que tienen los pacientes con trasplantes de órganos y, en concreto, la polémica se centró en torno al citomegalovirus (CMV), la infección viral más frecuente en estos pacientes con un doble impacto negativo al actuar como patógeno que eleva la morbimortalidad en pacientes inmunodeprimidos y elevar el riesgo de rechazo al órgano trasplantado, comentaron fuentes de la organización del Congreso.

El citomegalovirus, "uno de los ocho virus herpes que afecta a los humanos y que puede desencadenar hepatitis, diabetes, complicaciones cardíacas, súper-infecciones, arteriosclerosis o síndrome CMV, entre otras enfermedades", según Pescovitz, y que está presente entre el 30 y el 80 por ciento de los pacientes trasplantados según el tipo de órgano, despertó gran controversia entre los expertos que se reunieron en el Congreso sobre el modo a tratar.

Así, en este tipo de infección en el trasplante de órganos, que tienen riesgo de sufrir el 86 por ciento de pacientes trasplantados, unos apostaron por afrontarla haciendo una 'prevención universal', es decir, una profilaxis antiviral preventiva a todos los pacientes, mientras que otro grupo se mostró partidario de la 'terapia anticipada', dicho de otro modo, de utilizar una terapia antiviral profiláctica en aquellos que ya muestran signos de haber desarrollado la infección, comentaron fuentes del Congreso.

Sin embargo, el doctor Julián de la Torre del Hospital Reina Sofía de Córdoba y ponente en este debate, explicó que "lo más lógico es actuar según el riesgo que tenga el paciente y el tipo de trasplante al que vaya a someterse". En este sentido, recomendó el 'Valganciclovir', un fármaco de administración oral que ofrece una absorción "óptima" y unos efectos secundarios "mínimos".

En este sentido, De La Torre garantizó que el 'Valganciclovir' tiene "poca toxicidad, excelente posología, buena tolerancia y eficacia, e influye también en la prevención y el control del síndrome linfoproliferativo".

No obstante, recordó que se está a la espera de la aprobación por parte de las autoridades norteamericana y europeas de una nueva formulación que permita "ajustar las dosis de cada paciente pediátrico" ya que "este paciente tiene un alto riesgo de sufrir una infección por CMV y requiere unas dosis más bajas del fármaco, un problema que con la esperada nueva formulación se supera".