6 de julio de 2020
5 de abril de 2006

Consumir soja podría estar relacionado con menor riesgo de cáncer de mama, aunque no tanto como para prevenirlo

MADRID, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -

El consumo de soja podría estar asociado con una pequeña reducción del riesgo de cáncer de mama, aunque debido a las limitaciones e inconsistencias de los estudios realizados hasta ahora, las pruebas no son suficientes para recomendar la soja (mediante suplementos de isoflavonas) como un medio de prevenir el cáncer de mama, según se desprende de las conclusiones de un metaanálisis realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) que se publica en 'Journal of the National Cancer Institute'.

Los investigadores explican que las mujeres de los países asiáticos tienen tasas mucho menores de cáncer de mama (39 por 100.000) que las mujeres occidentales (133 por 100.000), y destacan que cuando las mujeres asiáticas se trasladan a los Estados Unidos, sus tasas de cáncer de mama aumentan. Algunos estudios han sugerido que la diferencia podría deberse a hábitos dietéticos, haciendo notar que las mujeres asiáticas consumen mayores cantidades de productos de soja que las occidentales.

La soja contiene altas cantidades de componentes llamados isoflavonas, moléculas que afectan a los mecanismos biológicos que podrían alterar el riesgo de cáncer de mama. Debido a estas posibles asociaciones con un menor riesgo de cáncer de mama, las mujeres están aumentando el consumo de altas dosis de soja o suplementos de isoflavonas.

Para llegar a sus conclusiones, los científicos realizaron un metaanálisis de 18 estudios epidemiológicos publicados entre los años 1978 y 2004 que examinaban la asociación entre el consumo de soja y el riesgo de cáncer de mama. Los estudios incluyeron a mujeres de países occidentales y orientales.

Los resultados del metaanálisis indicaron una pequeña asociación, una reducción relativa del 14 por ciento, entre el consumo de soja y un menor riesgo de cáncer de mama. El riesgo parecía estar disminuido en lo que parecía una mayor extensión en las mujeres premenopáusicas que en las postmenopáusicas, sin embargo sólo 10 de los 18 estudios evaluaban el efecto diferenciando el estado menopáusico.

Debido a las limitaciones de los estudios examinados, como la dificultad para medir el consumo exacto de soja o la posibilidad de que el consumo de soja pudiera servir como un sustituto de otras conductas saludables, los autores consideran que los datos no son adecuados para proporcionar una respuesta clara sobre el efecto de los alimentos de soja sobre el riesgo de cáncer de mama.

Así, señalan que "debido a las numerosas lagunas en el conocimiento y las inconsistencias reveladas por este análisis y revisión de estudios relevantes, no podemos recomendar un uso generalizado de altas dosis de suplementos de isoflavonas en mujeres bajo riesgo elevado de cáncer de mama o supervivientes de la enfermedad".

Según los autores, ahora que el consumo de productos de soja está aumentando en los países occidentales, los estudios epidemiológicos deben evaluar la exposición en diferentes periodos de la vida y centrarse sobre la mejor cuantificación de los alimentos de soja, así como sus derivados en la dieta.