11 de julio de 2020
19 de marzo de 2006

La Cumbre de Biodiversidad debatirá desde mañana en Brasil el acceso a recursos genéticos y las semillas 'destructoras'

MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

La octava Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica (COP8) debatirá a partir de mañana lunes, 20 de marzo, estrategias para frenar la pérdida de biodiversidad en el planeta, el acceso a los recursos genéticos y qué hacer con las nuevas semillas 'destructoras' o 'Terminator'. La COP8 se celebrará hasta el 31 de marzo en la ciudad brasileña de Curitiba y la delegación española estará encabezada por el secretario general para el Territorio y la Biodiversidad, Antonio Serrano.

En esta octava reunión se analizarán, debatirán y adoptarán decisiones sobre asuntos que abarcan desde la diversidad marina y costera hasta la de aguas continentales, montañas, islas, tierras áridas y subhúmedas, la agrícola o la forestal. Una de las cuestiones más relevantes a tratar se centra en el acceso a los recursos genéticos, según explicó Serrano.

Respecto a las semillas 'Terminator' que podrían impedir el desarrollo de otros cultivos, se trabajará para que los gobiernos reafirmen y reiteren su compromiso de no autorizar su comercialización o experimentación sobre el terreno, y se prosiga analizando sus posibles consecuencias sobre la biodiversidad y los derechos de los agricultores.

En materia de recursos genéticos, España defenderá que se desarrolle el mandato de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en 2002 de negociar la "creación de un régimen internacional para promover y salvaguardar de forma eficaz la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos".

El Convenio de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica (CDB) fue pionero en buscar el equilibrio entre los países usuarios y los dueños de los recursos biológicos, reclamando que se compartan los beneficios derivados del uso de esos recursos con los países de donde provienen, en su mayoría países en desarrollo. Con el pleno desarrollo de este tercer objetivo del CDB, se busca evitar la apropiación indebida de esos recursos.

España, como el resto de países de la Unión Europea, defiende la plena participación de los pueblos indígenas en la negociación de un régimen internacional sobre acceso y reparto derivados del uso de los recursos genéticos. Las comunidades indígenas son claves en la conservación de la biodiversidad y en los conocimientos tradicionales. En las reuniones de los grupos de trabajo preparatorios de la Cumbre en Granada, celebrados en enero, se destacó el importante papel que tienen las comunidades indígenas para poder reducir el ritmo de la pérdida de biodiversidad para antes de 2010, compromiso adquirido en 2002 en Johannesburgo por 150 Jefes de Estado y Gobierno. Por ello, se aprobaron mecanismos de participación de las comunidades en la labor del Convenio sobre Diversidad Biológica de las Naciones Unidas. En este sentido, se ha destacado la vulnerabilidad de los pueblos indígenas ante los cambios que la humanidad está produciendo en el clima, el aumento de la desertificación, la sequía y la contaminación.

Además, se trabaja en la elaboración de un código ético de conducta para asegurar el respeto del patrimonio cultural e intelectual de estas comunidades, y en el establecimiento de sistemas específicos de protección del conocimiento de las comunidades indígenas, basados en el derecho consuetudinario y otros sistemas que no están suficientemente desarrollados en la actualidad dentro del sistema de propiedad intelectual de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Por su parte, a Fundación Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente se encargará durante la Cumbre de facilitar la participación de distintas ONG y representantes de pueblos indígenas y apoyar el Foro Global para la Biodiversidad, reunión que analizará en qué punto se encuentra el planeta respecto al objetivo de frenar la pérdida de biodiversidad en 2010.

El Convenio sobre la Diversidad Biológica se adoptó en junio de 1992. Su ratificación es prácticamente universal, con 188 Partes Contratantes. España lo firmó en junio de 1992 y lo ratificó en noviembre de 1993. El CDB persigue la conservación de la vida en la Tierra en todos los aspectos: genético, de poblaciones, de especies, de hábitat y de ecosistemas. Sus tres objetivos son: la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de sus componentes; y el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos mediante, entre otras cosas, un acceso adecuado a esos recursos y una transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes.