5 de julio de 2020
1 de agosto de 2006

Descubren un reloj genético cerebral que se activa a la hora de las comidas

MADRID, 1 Ago. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Texas Southwestern (Estados Unidos) han descubierto que la alimentación activa genes temporales en una parte determinada del cerebro, el núcleo hipotalámico dorsomedial. Las conclusiones del estudio se publican en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Los investigadores hicieron este descubrimiento a través de un experimento en el que entrenaban a ratones para que comieran a horas distintas de las habituales. Incluso cuando dejaba de aparecer la comida a las horas establecidas, los genes continuaban activándose a la hora habitual para comer.

Los expertos explican que cuando la comida se encuentra accesible continuamente, la fuerza más fuerte que controla la actividad es la luz, que establece un ciclo de sueño-vigilia en el organismo, entre otras funciones. La luz actúa sobre un área del cerebro llamada núcleo supraquiasmático. Pero ya que la eliminación del núcleo supraquiasmático no afecta al reloj corporal que conduce la conducta de alimentación, el marcapasos circadiano de la alimentación debía estar en otro lugar, señalan los investigadores.

Para encontrar la respuesta a esta incógnita, los investigadores establecieron un calendario regular de alimentación para los ratones y examinaron su tejido cerebral para descubrir dónde se encontraban los genes que se activan en sincronización con las horas de alimentación.

Los investigadores colocaron a los ratones en un ciclo de 12 horas de luz-oscuridad y les proporcionaron comida durante cuatro horas en las horas centrales de la fracción de luz.

Ya que los ratones se alimentan habitualmente por la noche, este patrón es similar al de alimentación de los humanos que comen a horas inapropiadas. Los patrones de alimentación disfuncionales participan en la obesidad humana, sobre todo en la alimentación nocturna que a menudo se observa en las personas obesas, señalan los autores.

Los ratones pronto comenzaron a seguir un patrón de búsqueda de comida dos horas antes de la hora habitual de la comida. También cambiaron su conducta normal del día y la noche, ignorando la condición natural que les lleva a dormir durante el día.

Después de varios días, los investigadores descubrieron que la activación diaria de los genes periódicos del núcleo supraquiasmático no se veían afectada por el patrón de alimentación anormal. Sin embargo, en varias áreas diferentes del cerebro, sobre todo en un centro llamado núcleo hipotalámico dorsomedial, los genes periódicos se activaban de forma destacada en sincronía con las horas de alimentación después de siete días.

Cuando el ratón posteriormente se mantuvo dos días sin alimento, los genes continuaron activándose en sincronía con la hora de alimentación esperada.

Según los investigadores, los ratones comenzaron a mostrar el mismo patrón de conductas anticipatorias varias horas antes del momento en el que estaba previsto que se produjera la alimentación, así que en algún lugar del organismo, ellos recuerdan de forma clara este momento del día, señalan los autores.