7 de julio de 2020
25 de febrero de 2006

El efecto de los esteroides en la adolescencia podría aumentar la agresividad hasta el inicio de la madurez

MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

El efecto de los esteroides en la adolescencia podría aumentar la agresividad hasta el inicio de la vida adulta, según un estudio realizado en hámsteres por investigadores de la Universidad Northeastern de Boston (Estados Unidos). Las conclusiones de su investigación se publican en la edición digital de la revista 'Behavioral Neuroscience'.

Según los resultados del estudio, los esteroides anabólicos no sólo convierten a los adolescentes en más agresivos sino que podrían seguir esta progresión violenta en los inicios de su vida adulta. El efecto finalmente desaparece pero podrían producir consecuencias duraderas para el desarrollo cerebral. Estos descubrimientos también mostraron que la agresividad se eleva y disminuye de forma sincronizada con los niveles de neurotransmisores en la región cerebral que la controla.

El estudio de 76 hámsteres adolescentes comparó cómo los animales se comportaban cuando otro de ellos era introducido en su jaula.

Habitualmente los hámsteres educados seguían defendiendo su territorio, aprendiendo a mostrarse agresivos durante la pubertad a través de juegos de lucha, de forma muy similar a la de los humanos.

Sin embargo, los hámsteres inyectados con esteroides comunes se volvieron extremadamente violentos. Incluso después de que pasara el efecto de los esteroides, los hámsteres que poco antes no eran agresivos atacaban, mordían y perseguían a los intrusos.

De hecho, su hostilidad fue diez veces mayor que la de los hámsteres control. Su agresividad, inducida de manera clara por la sustancia, duró casi dos semanas, el tiempo equivalente a la mitad de su adolescencia. Al final, esta hostilidad disminuyó y a las tres semanas todos los hámsteres recibieron a los intrusos con una actitud de defensa con cariz de juego.

Según los científicos, la autopsia reveló que la agresividad externa estaba asociada con cambios profundos en el cerebro. Cuando los hámsteres drogados eran anfitriones externos, una parte de sus cerebros llamada hipotálamo anterior promovía más neurotransmisor llamado vasopresina. Tres semanas después del consumo, los niveles de vasopresina se redujeron en paralelo con la conducta violenta. El hipotálamo anterior regula la agresividad y el comportamiento social.

Por ello, la vasopresina, conocida por estimular esta área, parece alimentar la máquina de la agresividad.

Los neurocientíficos concluyen que la agresividad desencadenada por los esteroides anabólicos, aunque reversible, podría durar lo suficiente para crear problemas de conducta serios para los adultos.

Ya que esta parte del sistema nervioso de roedores y humanos es similar, los investigadores generalizan sus descubrimientos a los humanos.