7 de julio de 2020
20 de enero de 2006

Un estudio analiza cómo los gobiernos deben garantizar que la ciencia no perjudique a la salud pública

PALMA DE MALLORCA, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de expertos de la UIB está analizando en una investigación cómo los avances científicos en el siglo XXI están mucho más supeditados a los efectos perjudiciales que puedan generar en la salud pública y en el medio ambiente que a la necesidad académica de obtener resultados precisos y exactos.

La investigación, de la que informa hoy la Universidad balear en un comunicado, destaca así que el Estado asume cada vez más la necesidad de proteger a la ciudadanía de eventuales riesgos imperceptibles en la vida cotidiana.

El profesor de Filosofía de la Ciencia de la UIB, José Luis Luján, estimó que la sociedad está cada vez más concienciada de los "nuevos riesgos" que comporta la investigación tecnológica, por lo que existe la necesidad de que la Justicia y el Estado se impliquen para que la Ciencia nunca pierda de vista su "obligación" de priorizar la salud pública y la protección del entorno en todas sus investigaciones.

Luján señala que la denominada "Ciencia Reguladora" está vinculada "de pleno" en cuestiones relacionadas con problemas sociales como, por ejemplo, el impacto "incierto" de determinadas sustancias tóxicas en la salud pública o en el entorno. Por ello, la Ciencia tiene también el deber de involucrarse en el "establecimiento de leyes, regulaciones y políticas públicas concretas".

Según puntualizó Luján, el hecho de que la Ciencia pueda tardar décadas en demostrar los efectos perjudiciales sobre las personas de una sustancia, por la incercia de "querer obtener siempre la máxima precisión en los resultados", puede generar consecuencias "muy negativas" para el bien común, que deben de evitarse con los mecanismos "mucho más rápidos y eficaces" de la ciencia reguladora.

"No podemos aceptar que un legislador trabaje con márgenes tan largos si sospechamos que existe las consecuencias de unas pruebas científicas pueden ser muy graves", puntualizó el experto, para quien este "giro" que ha tomado la Ciencia en favor del medio ambiente y la salud pública, no debe llevarse hasta el extremo de pensar que "detrás de toda investigación hay un peligro"·