5 de julio de 2020
14 de febrero de 2006

Investigadores descubren que la pérdida de genes a lo largo de la evolución benefició al ser humano

Investigadores descubren que la pérdida de genes a lo largo de la evolución benefició al ser humano

MADRID, 14 Feb. (EUROPA PRESS) -

La pérdida de ciertos genes a lo largo de la evolución supuso ventajas para el ser humano, según las conclusiones de un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Michigan y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Los cientícos destacan, en este sentido, cómo la pérdida del gen responsable de la producción de una proteína para crear musculatura en la mandíbula conllevó mandíbulas con musculaturas más pequeñas, lo que dejó espacio para el desarrollo de cerebros más grandes.

Según publica el último número de la revista 'PLoS Biology', los seres humanos y los chimpancés comparten la mayoría de sus genes, pero mantienen diferencias fundamentales en la forma de caminar, el tamaño del cerebro y el lenguaje, entre otras. Hasta ahora existen tres teorías sobre las capacidades únicas de los humanos: que los humanos adquirieron genes completamente nuevos, de los que carecen sus antecesores; que algunos de los genes adquirieron funciones distintas a través de mutaciones; y que los humanos perdieron algunos genes a través del tiempo, y que esas pérdidas generaron cambios que no habrían ocurrido de otra forma.

Centrándose en el desarrollo de esta última teoría, los investigadores, liderados por el profesor adjunto de Ecología y Biología de la Evolución, Jianzhi Zhang, se propusieron "determinar cuántos genes y de qué tipo se han perdido durante la evolución humana y, además, si la pérdida de cualquiera de esos genes era algo positivo", según informó la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

Así, el grupo de Zhang empezó estudiando una base de datos de los llamados genes inactivos o seudogenes (secuencias de ADN que parecen genes conocidos, pero que ya no tienen funciones). Posteriormente, eliminaron entre los genes inactivos a aquellos que nunca tuvieron funciones en ningún organismo y, finalmente, dejaron sólo a los genes inactivos humanos que tenían equivalentes en chimpancés y que sufrieron mutaciones en lugares que los dejaron inactivos en su versión humana.

De este modo, los investigadores terminaron con 67 genes inactivos específicamente humanos, a los que añadieron otros 13 mencionados en literatura especializada, por lo que terminaron con un banco de datos de 80 genes.

Después, consultaron el banco de datos 'Gene Ontology', que describe las funciones de todos los genes de los que se tiene información y descubrieron que, en vez de un conjunto de genes diversos con varias funciones, los genes relacionados con los sentidos del olfato y la habilidad de detectar un gusto amargo tenían una representación más numerosa en la colección de genes inactivos humanos. También había más genes relacionados con la respuesta inmunológica.

En este contexto, Zhang indica que saben que "los humanos tienen una sensibilidad de olfato reducida, por lo que el descubrimiento es consistente con la observación". De hecho, recuerda que en una investigación anterior ya se mostraba "que los genes relacionados con los receptores del sabor amargo han tenido la tendencia de perder importancia en los humanos", precisa Zhang.

El científico afirma que la hipótesis que lo explica es que "la capacidad del gusto, que permite sentir los sabores amargos, es importante para la detección de toxinas en alimentos, y la mayoría de esas toxinas están incluidas en las plantas". "Hace alrededor de uno o dos millones de años, comenzamos a comer más carne queé plantas, y también se inició el uso del fuego, que elimina toxinas de los alimentos", explica el investigador.

Asimismo, la pérdida de función también ocurre en los genes relacionados con la respuesta inmunológica, ya que se trata de genes que "responden a patógenos que cambian con rapidez, por lo que los genes también cambian rápidamente". "Si el patógeno deja de existir, ya no se necesita el gen relacionado con el sistema inmunológico", agregó.

BENEFICIOS PARA LOS HUMANOS

En relación con la pérdida de genes beneficiosa, los investigadores se centraron en genes como el 'CASPASE12', un gen que perdió completamente su función en población no africana, mientras que un pequeño porcentaje de africanos y afroamericanos mantienen una copia con funciones del gen. Los científicos han demostrado que las personas que carecen de ese gen, pueden resistir mejor una infección bacterial grave, que una persona que tiene una copia del mismo con funciones.

"Esta es otra prueba de que la pérdida del gen puede ser beneficiosa para el individuo, pero no demuestra que el gen se transformó en un gen inactivo debido a esa ventaja", advierte Zhang.