7 de julio de 2020
13 de noviembre de 2006

Investigadores extremeños trabajan en un microchip que engaña la sensación de apetito

MADRID, 13 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Centro de Cirugía Mínimamente Invasiva de Cáceres está trabajando en un microchip que podría acabar con la obesidad mórbida con un mando a distancia. El sistema se prueba de momento en conejos y cerdos y los investigadores extremeños calculan que en 2016 podría aplicarse a personas.

Así lo desvela esta semana la revista 'Interviú', que ha entrevistado a los investigadores que trabajan en ese sistema a base de pequeñas descargas eléctricas. Con ellas, el sujeto engañará a su cerebro y le hará entender que su estómago está saciado, lo que supone todo un avance en el control de la gula y un sistema innovador en la lucha contra la obesidad mórbida, una enfermedad que padecen el 2% de los españoles.

El problema de la obesidad mórbida es de difícil control mediante dietas y ejercicio físico, y, en muchas ocasiones, requiere de una operación de reducción de estómago para llegar a dominar su desarrollo. Los síntomas derivados de esta enfermedad, en la que los pacientes pueden alcanzar un peso de más de 50 kilogramos por encima de su peso ideal, van desde la simple somnolencia a los problemas coronarios y cerebrovasculares, pasando por las depresiones o la falta de oxígeno en sangre.

En el Centro de Cirugía Mínimamente Invasiva de Cáceres, tres veces candidato al Príncipe de Asturias, trabajan desde hace seis años en un microimplante que ayudaría a reducir la obesidad mórbida, considerada por algunos como la epidemia del siglo XXI en los países desarrollados. Ese microchip, del tamaño de una moneda de un euro, se implanta en el nervio vago, en la entrada del esófago, desde donde enviará señales al cerebro por orden de un mando a distancia en manos del paciente.

Cada vez que el paciente sienta hambre, con un simple impulso eléctrico el cerebro creerá que el estómago ha sido saciado. El centro médico ya lo ha probado con éxito en conejos y cerdos y creen que en diez años podrá aplicarse en el ser humano. La técnica permite al enfermo perder entre un 10% y un 15% de peso corporal, todo un logro contra una enfermedad que afecta al 2% de la población española. En Estados Unidos, estos porcentajes alcanzan el 7% de las mujeres y el 5% de los hombres y en España, como en otros países desarrollados, vamos en camino, con un 14,5% de obesidad entre la población.