15 de julio de 2020
24 de enero de 2006

Una médico británica se quita la vida con la ayuda de una clínica suiza

El obispo de Oxford dice que no siempre es justo acceder a los deseos de la gente y que la vida humana "no tiene precio"

LONDRES, 24 Ene. (de la correponsal de EUROPA PRESS Marta Altuna) -

La doctora británica Anne Turner, logró acabar con su vida con la ayuda de doctores de una polémica clínica Suiza. Turner, tenía una enfermedad degenerativa e incurable llamada parálisis supranuclear progresiva, según informó la BBC.

Esta mujer, que tenía 66 años de edad, viajó el jueves a Zurich y fue ingresada en la clínica Dignitas, donde los médicos le dieron la medicación necesaria para acabar con su vida. Turner podía caminar con la ayuda de un bastón, aunque en el futuro se hubiera visto obligada a utilizar una silla de ruedas.

A pesar de las críticas que recibió por querer acabar con su vida, ella aseguró que su muerte sería un alivio, aunque no era completamente inválida. Los grupos de defensa de la vida subrayaron que el suicidio asistido fue la opción equivocada y que su estado requería simplemente cuidados adecuados para tener una calidad de vida digna.

La parálisis supranuclear progresiva es un trastorno asociado con el daño de las células nerviosas del cerebro y caracterizado por falta de coordinación progresiva y disfunción cognitiva.

Turner no podía ya conducir su coche ni tomar un baño sin la ayuda de nadie y aseguraba que tenía dificultades para darles de comer a sus gatos. Su marido falleció de una enfermedad similar y su hermano fue también victima de una enfermedad degenerativa.

Experta en planificación familiar, Turner trató suicidarse el pasado mes de octubre utilizando pastillas para dormir, antidepresivos y una bolsa de plástico. Tras este fracaso en su intento de suicidio, la BBC asegura que sus hijos aceptaron, aunque no la apoyaban, su decisión de viajar a Suiza donde los doctores acabaron con su vida.

En la clínica, los médicos certificaron que Turner no llegó coaccionada y, una vez convencidos que actuaba por propia voluntad le dieron los medicamentos para acabar con su vida. A continuación, Turner se fue a un hotel, donde los tomó en presencia de una enfermera.

En declaraciones a la BBC antes de viajar a Suiza, la doctora Turner señaló: "Vi lo que le pasó a mi marido y no quiero acabar así y no quiero acabar como el actor Dudley Moore , quien no puede hablar, caminar o ni siquiera parpadear".

"Puede parecer que estoy bien de salud, pero no lo estoy (..). Me he dado cuenta que la gente me mira y habla de mi como si yo fuera un poco simple", declaró.

OBISPO DE OXFORD

El obispo de Oxford, el reverendo Richard Harries, afirmó por su parte a la BBC que no siempre lo justo es accedder a los deseos de las personas. "No diríamos que sí a la petición de un adolescente si pidera ayuda para suicidarse", declaró.

"Yo sé que si una persona es mayor y está débil y preocupada por la naturaleza degenerativa de su enfermedad, (su situación) es muy dificil, pero me gustaría convencerles de que aunque tengan que llegar aun estado de dependencia y se sientan muy inutiles su vida sigue siendo algo que no tiene precio", dijo Harries.

El obispo admitió que para mucha gente el cuidado de familiares mayores en la última fase de sus vidas es muy difícil, pero que es algo con muchas recompensas. "Hay una mayor profundidad en la relación, o cosas que quizás en el pasado hayan ido mal se arreglan", declaró. "Quien sabe que cosas buenas pueden llegar con la última fase de la vida de una persona?", dijo.