15 de julio de 2020
7 de febrero de 2006

Los niños que crecen en hogares con bajos ingresos económicos muestran una mayor conducta antisocial

MADRID, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los niños de familias con bajos ingresos económicos crecen con niveles más elevados de conducta antisocial que los niños procedentes de hogares más aventajados, según un estudio de la Universidad de Alberta que se publica en 'Journal of Health and Social Behaviour'.

La investigación también muestra que los cambios en la situación económica familiar están asociados con cambios en la salud mental de los niños.

Según los investigadores, si el hogar continúa siendo pobre a lo largo del crecimiento de estos niños, la conducta antisocial empeora con el tiempo al compararse con la de los niños de hogares con mayores recursos que nunca han sido pobres o han dejado atrás la pobreza.

Según Lisa Strohschein, autora principal del estudio, los niveles más bajos de conducta antisocial se encuentran en niños cuyos padres comienzan y permanecen en estratos económicos altos mientras que sus hijos crecen.

Aunque los descubrimientos muestran que los efectos de los ingresos económicos bajos a una edad precoz sobre conductas antisociales como el acoso, la crueldad o las mentiras persisten a lo largo del crecimiento, la depresión parece tener el efecto contrario.

Los efectos sobre la depresión infantil derivados de crecer en un hogar con bajos ingresos parecen disminuir con el paso del tiempo, independientemente de los niveles económicos que se sucedan en la familia.

Los investigadores utilizaron datos de una encuesta nacional americana para estudiar el estado de salud mental de más de 7.000 niños. Entre los años 1986 y 1998 las madres informaron sobre la salud de sus hijos, de entre 4 y 14 años, y fueron entrevistadas hasta en seis ocasiones durante ese lapso de tiempo.

Strohschein también descubrió que los cambios en los ingresos económicos están asociados con cambios en la salud mental de los niños. Si los ingresos familiares mejoran después de la primera infancia, la salud mental del niño mejora. De forma inversa, los descensos en los ingresos económicos en el hogar aumentan la depresión y la conducta antisocial.

Sin embargo, la científica señala que los efectos de estos antecedentes económicos sobre la salud mental infantil no son amplios. Según Strohschein, podría ser que cosas que están asociadas con la pérdida de ingresos como el divorcio de los padres y la pérdida inesperada del trabajo sean mucho más importantes. En el futuro será importante analizar cómo intervienen tales acontecimientos con la pérdida de poder adquisitivo para afectar la salud mental de los niños.