5 de julio de 2020
21 de junio de 2006

La pérdida del empleo en la edad madura duplica el riesgo de ataque cardiaco e ictus, según estudio

La pérdida del empleo en la edad madura duplica el riesgo de ataque cardiaco e ictus, según estudio

MADRID, 21 Jun. (EUROPA PRESS) -

La pérdida del empleo en la madurez laboral dobla las posibilidades de sufrir un ataque cardiaco o ictus, según sugiere un estudio de la Universidad de Yale en New Haven (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Occupational and Environmental Medicine'.

Los investigadores basan sus descubrimientos en pacientes de un estudio nacional sobre salud y jubilación realizado en los Estados Unidos en el que participaron 12.500 personas de 8.000 núcleos familiares.

Las encuestas de referencia fueron realizadas en el año 1992 con la participación de 4.301 personas de entre 51 y 61 años que se mantenían en activo en el mercado laboral. Diez años más tarde, unas 1.200 personas se habían jubilado y cerca de 600 habían muerto. Otras 450 habían dejado de trabajar de forma temporal y 960 habían abandonado el trabajo a tiempo completo por distintas razones. De los restantes, 582 habían perdido su empleo y 3.719 continuaban trabajando.

Además, 140 personas habían sufrido un ictus, de los que 33 se produjeron en el grupo de aquellos desempleados y 13 de ellos se produjeron después de que estos pacientes perdieran sus empleos.

El análisis de estos datos mostró que aquellos que habían sido despedidos a los 50 años eran dos veces más propensos a tener un ataque cardiaco o ictus en comparación con los que seguían aún trabajando.

Estos cálculos se mantienen incluso aunque se tengan en cuenta factores que pudieran influir sobre ellos como la diabetes, el tabaquismo, la obesidad y la presión sanguínea elevada.

Según los autores del estudio, para muchos individuos la pérdida del empleo avanzada su vida laboral es una experiencia muy estresante que posee el potencial de provocar numerosas consecuencias indeseables, incluyendo los ataques cardiacos e ictus.

Según estos resultados, el coste del desempleo excede el coste económico obvio e incluye también importantes consecuencias negativas para la salud, añaden los investigadores.