6 de julio de 2020
12 de septiembre de 2006

La pérdida de peso en ancianos se duplica antes de que surjan los primeros síntomas del Alzheimer

La pérdida de peso en ancianos se duplica antes de que surjan los primeros síntomas del Alzheimer

MADRID, 12 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un estudio a largo plazo en ancianos ha revelado que el porcentaje medio de pérdida de peso se duplica en el año anterior a que los síntomas del Alzheimer comiencen a detectarse. El descubrimiento podría ser útil a los investigadores que buscan formas de detectar y tratar esta enfermedad antes de que cause daños irreversibles en el cerebro.

El ensayo, publicado en el número de septiembre de la revista 'Archivos de Neutorología', es el primero en confirmar con detalles precisos la relación entre la pérdida de peso y la demencia, identificadas vagamente hace una década. Los investigadores explican que un año antes de que a los voluntarios del estudio se les diagnosticase una demencia muy leve, su índice de pérdida de peso se duplicó, de 0,6 libras al año a 1,2 libras al año. Se utilizaron datos del 'Memory and Aging Project' del Centro de Investigación del Alzheimer de la Escuela Universitaria de Medicina de la Universidad de Washington, en Saint Louis.

Los investigadores centran sus esfuerzos en encontrar biomarcadores que sirvan para detectar la presencia del Alzheimer antes de que los síntomas clínicos sean evidentes. Los estudios realizados en este y otros centros sugieren que los tratamientos contra el Alzheimer deberían ser administrados a los pacientes antes de que la pérdida de la memoria y otros problemas causados por la enfermedad se hagan evidentes.

El investigador David K. Johnson explicó que el peso de una persona puede variar sustancialmente en un año determinado, por lo que la pérdida de peso únicamente no puede servir como un indicador definitivo para los médicos. En cualquier caso, dijo que es interesante desde una perspectiva biomédica estudiar por qué estos dos fenómenos están relacionados. Y añadió que la pérdida de peso podría incorporarse un día a la batería de biomarcadores que los médicos tienen en cuenta para diagnosticar una demencia de tipo Alzheimer.

El 'Memory and Aging Project', que comenzó en 1979, es un estudio a largo plazo de las relaciones entre salud cognitiva y edad. El proyecto ha estudiado a centenares de voluntarios de 65 o más años que se sometieron a una evaluación anual de su salud cognitiva, neurológica y física. En 1991, los investigadores añadieron el peso de los pacientes a sus evaluaciones. Según Johnson, la información científica disponible sobre la pérdida de peso en ancianos es escasa. Los estudios han sugerido que el peso generalmente comienza una lenta pero progresiva disminución (media libra al año) a finales de los 50 y comienzos de los 60 años. Los geriatras han especulado que podría atribuirse al encogimiento del cuerpo, la pérdida de apetitito y los efectos del cáncer o de otras enfermedades.

El estudio analiza datos de 449 pacientes, la mayor parte de 70 y 80 años, e incluso alguno de 65 años. Todos eran cognitivamente normales y al comienzo del ensayo, 125 fueron diagnosticados con demencia muy leve. "El grupo de voluntarios que desarrolló demencia comenzó el estudio pesando ocho libras menos de media que los pacientes que no desarrollaron demencia", según Johnson. "Los dos grupos perdieron peso al mismo ritmo durante cuatro o cinco años. Un año antes de la detección de los síntomas más leves de la enfermedad, la pérdida de peso se incrementó en el grupo que sería finalmente diagnosticado con demencia leve", explicó.

No está claro por qué el grupo que desarrolló demencia comenzó el estudio con un peso medio más bajo. Johnson especula que un proceso de alguna forma relacionado con el Alzheimer podría haberse vuelto activo antes en los pacientes y haber comenzado a reducir su peso. Paralelamente, las personas con un peso medio inferior podrían ser más vulnerables al Alzheimer.

"No importa qué hicimos para controlar otras variables, como la diabetes, el infarto o la hipertensión, ninguna de ellas explica este efecto", señaló. "En algún momento entre la última evaluación en la que estaban sanos y la primera en la que tenían demencia leve, un proceso metabólico se puso en marcha e hizo el Alzheimer detectable. Y el incremento de la pérdida de peso fue paralelo a ese proceso", concluyó el especialista.