5 de julio de 2020
21 de abril de 2006

Un porcentaje importante de bulímicas han sufrido abusos sexuales o malos tratos, según una experta en Psiquiatría

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

Un porcentaje importante de personas con bulimia han sufrido abusos sexuales puntuales o continuos, malos tratos físicos y psicológicos. No obstante, también puede ser un antecedente haber pasado una situación estresante, pobreza, hambruna o haber vivido una catástrofe, según Marina Díaz, responsable de la Unidad de Hospitalización Breve de Psiquiatría del Hospital Clínico de Madrid.

Según esta experta, los trastornos de la conducta alimentaria se deben a una etiología multifactorial como la vulnerabilidad biológica, y a la situación familiar. En este sentido, explicó que ante una situación estresante le hace percibir el entorno como hostil y va a hacer que su eje hipotálamo-hipofisario responda de una determinada manera y finalmente haya una disfunción.

Asimismo, se ha demostrado que en torno a la mitad de los pacientes con bulimia que se tratan tienen alterado dicho eje, manifestó durante el Congreso Centenario, organizado por la Fundación Juan J.López Ibor, que se celebra en Madrid.

En su opinión, no están creciendo los trastornos de la alimentación, sino que "parece que ha disminuido por la mayor información que tiene la sociedad"; sin embargo se diagnostican más. También apuntó que hay una mayor incidencia de varones con anorexia y bulimia, debido al entorno social y se está empezando a ver afectadas "reincidentes" que padecieron estos trastornos en la adolescencia o juventud, y que recaen ante una situación de estrés como la pérdida de un ser querido, embarazo, "síndrome del nido vacío", etcétera.

Respecto a los tratamientos, Díaz señaló que la respuesta al estrés puede ser modulada a través de diferentes grupos de fármacos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los reguladores del cortisol. La terapia mínima (dietética y psicológica) de un paciente con anorexia suele ser de 4 años, indicó.

En cuanto a la iniciativa del Gobierno de dialogar con los creadores de moda para unificar las tallas e impedir que desfilen modelos excesivamente delgadas, la psiquiatra indicó que "esta estrategia puede ser eficaz, ya que se debe dar una imagen de normalidad, pero lo deseable es que se mantuviera en el tiempo".

Pos su parte, Raquel Rodríguez, investigadora de la Fundación Hospital para la Investigación Biomédica del Hospital Clínico de Madrid, aseguró que una alteración en la regulación del apetito tiene un componente determinado genéticamente de entre el 40 y 70 por ciento. En este sentido, indicó que el porcentaje de riesgo de padecer trastornos alimentarios que se explica por susceptibilidad heredada es superior que en el cáncer.