14 de julio de 2020
16 de septiembre de 2006

La recuperación de la capa de ozono se prolongará durante todo el siglo XXI

MADRID, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

La recuperación de la capa de ozono, que recubre la atmósfera de la Tierra protegiéndola de los efectos de la radiación solar ultravioleta y que ha sufrido serios daños por el uso de determinados componentes químicos producidos por el ser humano, puede prolongarse durante todo el siglo XXI, y se retrasará unos 15 años más sobre las previsiones realizadas en 2002. Esta es la principal conclusión del informe realizado por el Panel de Validación del Protocolo de Montreal, acuerdo que fijó medidas en 1987 para eliminar las sustancias nocivas para el ozono. Naciones Unidas ha pedido mayores esfuerzos a los Estados en este ámbito ante la celebración mañana del Día Mundial para la Preservación de la Capa de Ozono.

Las conclusiones de este informe, que se realiza cada cuatro años, revelan que el Protocolo de Montreal "está funcionando", ya que existen evidencias claras de que las sustancias peligrosas para el ozono están disminuyendo "y se empiezan a notar los primeros signos de una recuperación del ozono estratosférico". Igualmente, se refuerza la hipótesis de que las sustancias antropogénicas peligrosas para el ozono han sido las responsables responsables del adelgazamiento de la capa de ozono.

Sin embargo, de acuerdo a los últimos resultados de las integraciones de los modelos químico-climáticos, la recuperación de la capa de ozono de los efectos de las sustancias peligrosas se prolongará durante todo el siglo XXI y se retrasará unos 15 años respecto a las previsiones anteriores, realizadas en el año 2002.

Estos datos contrastan con los más optimistas de un estudio del Instituto Tecnológico de Georgia (Estados Unidos) publicado este verano en la revista Journal of Geophisical Research-Atmospheres, que concluía que al nivel actual de recuperación, la capa de ozono podría estar recuperada a los niveles de 1980 --cuando los científicos advirtieron los efectos dañinos de los clorofluorocarburos presentes en algunos refrigerantes y aerosoles-- hacia mediados de este siglo. En junio, científicos de la NASA predijeron, por su parte, que la recuperación de la capa de ozono se produciría hacia 2068, 20 años más tarde de lo esperado, pero con una previsión igualmente más favorable.

El informe del Panel de Validación del Protocolo de Montreal concluye también que persisten aún grandes incertidumbres sobre las conexiones entre desaparición de ozono y el cambio climático, cuestión crucial para poder realizar previsiones de concentraciones futuras de ozono.

AGUJERO EN LA ANTÁRTIDA MAYOR QUE EN 2005

En cuanto al agujero de la capa de ozono, ubicado en la zona antártica y que se produce cada primavera austral, los últimos datos de la Organización Meteorológica Mundial, correspondientes al pasado 11 de septiembre, lo delimitan en un área de 24,5 millones de kilómetros cuadrados, mayor que el área observada en estas mismas fechas en 2005, y similar al observada en 2003. En cuanto a su intensidad, los valores de ozono total han caído rápidamente en los primeros días de septiembre hasta situarse en valores similares a los observados en 2005.

Ante la celebración, este sábado, del Día Mundial de Protección de la Capa de Ozono, el Ministerio de Medio Ambiente ha significado que en España desde hace más de una década las emisiones de sustancias que agotan la capa de ozono vienen disminuyendo de forma continua, habiéndose reducido a cero algunas de ellas. Únicamente se puede considerar que se mantienen estables las emisiones de CFC producidas debido a su uso en equipos antiguos comerciales o domésticos, las emisiones de Hidroclorofluorocarbonos (HCFC) generadas por el sector de la refrigeración, así como la de ambas sustancias por su utilización en la elaboración de espumas.

Los retos pendientes son la eliminación de los usos que aún quedan y evitar que lleguen a la atmósfera las sustancias que hay en equipos o aparatos antiguos. El bromuro de metilo, es una de las últimas sustancias cuyo uso queda por eliminar. Se emplea como fumigantes contra plagas y desde 1998 un proyecto nacional de búsqueda de alternativas, que ha sido referente a nivel mundial, está en marcha y ha permitido eliminar casi el 95% de este uso agrícola en España.