4 de julio de 2020
30 de enero de 2007

Un sencillo test permite diferenciar la depresión del trastorno bipolar

Un sencillo test permite diferenciar la depresión del trastorno bipolar

MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un sencillo cuestionario de 32 preguntas permitirá al médico diferenciar "con más de un 80% de probabilidades de éxito" la depresión mayor del trastorno bipolar en fase II, dos enfermedades que en muchas ocasiones "se confunden" por presentar síntomas similares y cuyo "tratamiento incorrecto" puede resultar "contraproducente" para el enfermo, según un estudio publicado en su último número la revista 'Journal of Affective Disorders'.

La investigación, realizada por el Institut d'Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS), la empresa de investigación PSYNCRO y otros 10 hospitales con el patrocinio de los laboratorios GSK, demuestra que la prueba 'Hypomania symptom check list', conocida como 'HCL-32', identifica las depresiones bipolares "de manera sencilla y con un éxito superior al 80%", informó GSK en comunicado.

En 2005 los investigadores del IDIBAPS colaboraron en el diseño internacional de este test. La principal diferencia entre el HCL-32 y el que se utiliza actualmente, el Mood disorder questionnaire (MDQ), consiste en el carácter abierto de las preguntas, que facilita la sinceridad de los pacientes. Las respuestas proporcionan la información esencial para valorar los niveles de actividad de los pacientes y sus problemas de desinhibición, autocontrol y atención.

El nuevo estudio compara la sensibilidad de los dos cuestionarios, y concluye que el HCL-32 es "más preciso que el MDQ en la identificación de pacientes con un trastorno bipolar de tipo II".

A diferencia de lo que pasa con los afectados por trastorno bipolar de tipo I, en los pacientes con bipolar de tipo II los síntomas depresivos y maníacos que se alternan son "poco evidentes y difíciles de identificar". De hecho, a menudo los pacientes que la sufren van al médico porque están deprimidos sin sospechar que también han pasado por fases maníacas leves con euforia y otras alteraciones cognitivas y tienen que esperar "entre 8 y 10 años" a que los profesionales identifiquen con éxito su patología.