6 de julio de 2020
4 de febrero de 2006

La Universidad de Valladolid, pionera en desarrollar inmunotoxinas basadas en vegetales para afrontar el cáncer

La Universidad de Valladolid, pionera en desarrollar inmunotoxinas basadas en vegetales para afrontar el cáncer

VALLADOLID, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

Entre los múltiples campos en los que se libra la lucha contra el cáncer, el Laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid (UVA) desarrolla desde hace años una línea de investigación basada en las proteínas derivadas de vegetales, todo ello para conseguir un fármaco que permita destruir las células cancerosas sin afectar al tejido sano, al modo de un "misil inteligente".

La terapia experimental en tumores es una de las múltiples líneas relacionadas con su trabajo, dedicado a las proteínas vegetales.

"Estamos construyendo un tipo de fármacos nuevos, muy complicados, llamados inmunotoxinas que tienen la propiedad de conducir estas proteínas a los tumores y destruir específicamente los tumores sin destruir el tejido normal, lo que reduce notablemente los efectos secundarios", según explicó Tomás Girbés a Europa Press Televisión.

Este método comenzó a desarrollarse en Italia a principios de los noventa. En España, aunque las técnicas que precedieron a la creación de las inmunotoxinas ya ha llegado a ciertos hospitales de la geografía nacional, tan sólo la Universidad de Valladolid se dedica a conseguir finalmente un medicamente de este segundo tipo que pueda llegar a comercializarse.

El funcionamiento de las inmunotoxinas, tal y como explica Girbés, consiste en tomar una molécula conductora, que suele ser un anticuerpo monoclonal, que se encarga de reconoce un tumor y asociarle o acoplarle una proteína "de las muestras", como puede ser la Nigrina (obtenida del saúco negro) que destroza el tumor.

"Es una especie de misil biológico inteligente que solamente va al blanco. Ese es el fármaco ideal, nosotros tenemos el experimental", destaca, al tiempo que considera prudente recordar que, por el momento, la realidad de un medicamento de este tipo, comercializable, es todavía una realidad lejana.

Ellos ya consideran una suerte, haber encontrado la materia prima que pueda servir a sus investigaciones. "Nos dedicamos durante un par de años a buscar plantas que tuviesen proteínas de este estilo y las teníamos aquí delante, justo detrás de esta ventana en un saúco que ha sido tremendamente productivo, porque tiene varias de estas proteínas. Después de probar cientos de plantas se nos intentarlo probar con ésta. Es lo que suele ocurrir, la suerte pasa por delante de la puerta pero si uno no se da cuenta, la deja escapar", manifiesta.

FASE PRECLÍNICA

"La parte previa de esta experimentación está en las clínicas, la utilización de anticuerpos monoclonales; la idea es hacerlos más eficaces", constata el científico, quien afirma que pocos medicamentos experimentados en laboratorio acaban por ser utilizables.

Actualmente, la línea de investigación de la UVA se encuentra en la fase preclínica en la que las inmunotoxinas se prueban en animales, para probarlos en tumores y comprobar cómo se pueden eliminar "eficazmente y sin matar al animal".

Tras esto, explica Girbés, llega la experimentación en humanos, que tiene cuatro fases, una primera en la que se investiga si el medicamento es tóxico; una segunda en la que se busca ver las concentraciones en las que no siendo tóxico es efectivo; posteriormente se pasa a una etapa en la que se multiplica entre tres y cuatro veces el número de pacientes en los que se prueba el medicamente, en múltiples hospitales, para tener una mejor apreciación estadística de sus efectos.

Una vez que se ha comprobado o descartado que el fármaco es seguro, eficaz y estadísticamente útil, se solicite su aprobación a la FDA americana o la MEA europea, oficinas internacionales que validan la fabricación de medicamentos, para poder venderlos, después de que los gobiernos lo permitan.

Definitivamente, en una cuarta fase el producto aún podría ser retirado si se detectan efectos secundarios en la población que lo consume.

COMIENZOS DEL LABORATORIO

Girbés recuerda perfectamente cuando llegó a Valladolid hace casi 20 años, a un edificio de una Universidad "llena, antigua, muy saturada", por lo que le habilitaron su laboratorio en un pasillo que empezó a tabicarse y que se equipó "mínimamente".

"Tuve la tremenda suerte de que Don Severo Ochoa lo inauguró. Allí tengo una foto con 18 años menos con mis colaboradores --José Miguel Ferreras, Rosario Iglesias, Raquel Muñoz--que hoy son todos titulares", destaca Girbés.

"Estuvo viendo las instalaciones y dándonos consejos. A mí me dio algunos valiosísimos, en diez minutos solamente, que me han servido para toda la vida profesional. Era una persona con una experiencia tremenda, muy inteligencia y que sabía cuáles eran las claves de la realidad. Creo que siguiendo sus consejos no nos ha ido mal", relata.

Su equipo se debe adaptar con los medios existente, porque España "no se caracteriza por una investigación muy potente" en un área de investigación "muy cara" que está casi reservada a las farmacéuticas, debido al coste de los equipos. Además, destaca las dificultades y la importancia de conseguir apoyo empresarial. "Uno puede obtener un miligramo de un fármaco muy bueno, pero si uno no tiene un kilogramo o cien gramos no pueden ensayar con él", aseveró.

LA PREVENCIÓN COMO DEFENSA

Finalmente, Girbés reseña que el estilo de vida, no abusar del alcohol y el tabaco y las drogas en general y el cuidado de la dieta "son herramientas poderosísimas".

De este modo, destaca que en aquellas sociedades donde se ha conseguido una reducción importante del consumo de tabaco, el descenso de las cifras de afectados por cáncer ha sido "espectacular".

Asimismo, "moderando la dieta, reduciendo las grasas y controlando las proteínas se pueden conseguir reducciones del 30 y 40 por ciento en cánceres de colon".