7 de julio de 2020
24 de mayo de 2006

El uso de 'Azilect' (Lunbeck) mejora la calidad de vida en pacientes con Parkinson, según estudio

El uso de 'Azilect' (Lunbeck) mejora la calidad de vida en pacientes con Parkinson, según estudio

MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -

La compañía farmacéutica Lundbeck informó hoy que rasagilina, un fármaco desarrollado por la empresa para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y que comercializa bajo el nombre de 'Azilect', mejora la calidad de vida de los pacientes con la patología en fase temprana, según los resultados de un estudio publicado recientemente en Movement Disorders.

Lundbeck sostiene que 1mg de rasagilina administrado una vez al día en monoterapia actúa tanto a nivel de los síntomas motores -temblor, rigidez, alteraciones posturales- como no motores, entre los que señaló la depresión y el deterioro de la función social. Las afirmaciones de la farmacéutica se basan en los resultados de una encuesta sobre calidad de vida realizada a pacientes con Parkinson que participaron del estudio TEMPO.

Según afirma esta misma fuente, 266 pacientes que respondieron al cuestionario de calidad de vida de la enfermedad de Parkinson indicaron que el tratamiento con rasagilina mejoraba significativamente la calidad de vida a los seis meses" contrariamente a lo que ocurrió con los pacientes que recibieron placebo. "Los mejores marcadores de la calidad de vida se obtuvieron en dos de las siete áreas temáticas en que estaba dividido el cuestionario y que indagaban sobre las relaciones sociales y la auto-imagen/sexualidad de los pacientes". Esta última área evaluaba el efecto de los síntomas de la enfermedad sobre los roles de comunicación, intimidad, deseo sexual y familiar".

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo que se produce por un déficit de dopamina y que ocasiona problemas de motricidad y rigidez pero también trastornos cognitivos como pérdida de la memoria y de la fluidez verbal. Se trata de la patología neurológica más frecuente después del Alzheimer y se estima que, en la Unión Europea, afecta a un millón de personas, en su mayoría mayores de 65 años.