5 de julio de 2020
29 de julio de 2006

Utilizan veneno de escorpión para administrar un tratamiento contra el cáncer cerebral

Utilizan veneno de escorpión para administrar un tratamiento contra el cáncer cerebral

MADRID, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -

Investigadores Centro Médico Cedars-Sinai han desarrollado un nuevo método basado en el veneno de escorpión para administrar iodine radiactivo en los tumores cerebrales letales conocidos como gliomas sin dañar el tejido vecino o los órganos del cuerpo. Las conclusiones del estudio, que tras mostrar la seguridad del método dan paso a un estudio actual sobre la eficacia de diferentes dosis de tratamiento, se publican en la revista 'Journal of Clinical Oncology'.

El ingrediente clave de esta terapia es el TM-601, una versión sintética de una proteína que se encuentra de forma natural en el veneno del escorpión gigante amarillo israelí. El TM-601 se une a las células del glioma y tiene, según los autores del trabajo, una inusitada capacidad para atravesar la barrera sanguínea del cerebro que impide que la mayoría de las sustancias lleguen hasta el tejido cerebral procedentes de la circulación sanguínea.

Los participantes del estudio pasaron por la extirpación quirúrgica del tumor y se les administró entre 14 y 28 días después una dosis baja única de iodine radioactivo unido al TM-601 a través de un pequeño tubo en la cavidad que había dejado la operación. La investigación tenía como objetivo principal comprobar la seguridad del TM-601 que, aunque se había probado en animales, era por primera vez utilizado en humanos.

Según los investigadores, aunque la supervivencia media de los pacientes fue de 27 semanas, dos pacientes mujeres de algo más de 40 años, mostraron una ausencia de restos tumorales en los resultados de la resonancia magnética. Las pacientes se encontraban con vida después de 33 y 35 meses de la cirugía a pesar de la dosis baja de TM-601 y de que la radiación administrada se encontraba por debajo de los niveles terapéuticos esperados.

Los análisis también mostraron que la mayoría de la radioactividad administrada por el fármaco desapareció de la zona en las siguientes 24 horas, permaneciendo localizada en la cavidad del tumor y las regiones de alrededor. El fármaco fue eliminado sobre todo por la orina y las dosis de radiación se mantuvieron extremadamente bajas e inocuas en el tiroides y otros órganos vitales.

Según los investigadores, esta terapia podría aplicarse a variedad de tipos de tumores además de al cáncer cerebral.