30 de septiembre de 2020
7 de agosto de 2020
- Comunicado -

El informe del McKinsey Global Institute calcula los costes de las sacudidas y prospectos (1)

- Mientras la COVID-19 destaca las vulnerabilidades en la cadena de suministros mundial y la resiliencia se convierte en una prioridad, el informe del McKinsey Global Institute calcula los costes de las sacudidas y prospectos para la fabricación y cambios

- Las industrias experimentan interrupciones de un mes de duración cada 3,7 años como media

- Las compañías pueden esperar interrupciones en la cadena de suministros para borrar el 40% de los beneficios de un año en el transcurso de una década como media - y los eventos extremos se cobran un peaje aún más elevado

- Hasta una cuarta parte del flujo del comercio mundial podría avanzar hasta países diferentes en los próximos cinco años si las compañías reestructuran sus redes de proveedores y los gobiernos ponen en marcha acciones. Pero el avance de las cadenas de suministros no es la única forma de crear resiliencia

NUEVA YORK, 7 de agosto de 2020 /PRNewswire/ -- Las interrupciones que afectan a la fabricación mundial - desde los desastres naturales hasta los ciberataques y las disputas comerciales - se han convertido en un hecho más frecuente y más severo- Ahora, en vistas de la pandemia de la COVID-19, las compañías y responsables políticos están reconsiderando cómo hacer que las redes de producción sean más resilientes.

Las apuestas son elevadas, según Risk, resilience, and rebalancing in global value chains, un nuevo informe del McKinsey Global Institute (MGI). El MGI analizó 23 cadenas de valores de la industria para evaluar su exposición a los tipos específicos de sacudidas, incluyendo las pandemias, conflictos, ciberataques, guerras comerciales, desastres naturales y riesgos de clima. Las industrias presentan una exposición diferente a estas sacudidas basándose en su huella geográfica, factores de producción y otras variables.

Basándose en la frecuencia y coste de las interrupciones, los escenarios del MGI demuestran que las compañías de la mayor parte de las industrias pueden esperar una sacudida que borre hasta el 45% de la cifra EBITDA de un año como media en el transcurso de una década. Un único evento extremo podría causar unas pérdidas financieras aún mayores. En cabeza de este impacto en la línea baja están los costes adicionales de reconstrucción de acticos físicos dañados, pérdida de la cuota de mercado para los competidores que son capaces de mantener las operaciones y un daño social destacado, como pérdida de vida, pérdida de trabajo, carencia de algunos artículos vitales y daño en las comunidades.

La concentración geográfica puede producir a menudo cuellos de botella en la cadena de suministros cuando la golpea una sacudida. El MGI ha descubierto 180 artículos que se exportan principalmente desde un solo país, con un valor de 135.000 millones de dólares en comercio anual. Otro tema es que las grandes multinacionales pueden disponer de miles de suministradores - pero la mayor parte disponen de poca visibilidad más allá de su capa superior de los que están muy interconectados a las redes.

Entre el 15% y el 25% del flujo del comercio mundial podría avanzar a medio plazo

¿Reestructurarán las compañías sus cadenas de suministros como parte de su vuelo hacia la seguridad? Sí y no, según se demuestra en el informe. Existe una lógica económica detrás de la forma en la que las cadenas de valores han evolucionado. Teniendo en cuenta la escala, complejidad y capacidad de interconexión de las cadenas de valores, son más complejas de mover que lo que normalmente se piensa.

El MGI estima que entre el 15% y el 25% de las exportaciones de artículos a nivel mundial, con un valor de entre 2.900 billones de dólares y 4.600 billones de dólares al año, podrían avanzar hacia los nuevos países en los próximos cinco años. Esto se basa en factores económicos, como el coste de relocalización de la producción, además de en factores no económicos, como las políticas cambiantes de los gobiernos para la promoción de la producción nacional de artículos considerados esenciales o importantes para la seguridad económica nacional.

"El prospecto de un re-equilibrio geográfico destacado en las cadenas de suministros mundiales representa un riesgo para las compañías y países que deberían perderse - pero que potencialmente disponen de una oportunidad para los que gestionan y capturan una acción de esta producción. Esto podría presentar consecuencias importantes para el crecimiento y empleo en el futuro", destacó Susan Lund, socia del McKinsey Global Institute. "Pero las cadenas de suministros implican miles de firmas independientes, lo que refleja la especialización, acceso a los mercados de consumo de todo el mundo, costes sumergidos importantes y relaciones duraderas a largo plazo. La relocalización no es una tarea que sea sencilla de realizar".

Con el fin de atraer una producción superior, los países necesitan desarrollar ecosistemas de proveedores más fuertes, disponer de trabajadores especializados, de una infraestructura robusta y de un entorno de negocios atractivo.

Las compañías pueden tomar un amplio abanico de acciones para construir resiliencia - y muchas no sacrifican la eficacia

Hay más en la resiliencia que simplemente cambiar dónde se hace el bien. Las elecciones operativas y estructura de una red de proveedores de una compañía pueden ampliar o reducir la vulnerabilidad de las interrupciones. Las prácticas comunes, como la fuente de un solo proveedor, que se basa en las entradas personalizadas con pocos sustitutos, y llevar una deuda sustancial pueden ampliar el impacto financiero de una sacudida si no está calibrada para la cuenta en los actuales niveles de riesgo.

Entre estos pasos, las compañías pueden realizar un mapeo de las sub-capas de las cadenas de suministros en detalle, conectándolas de forma digital para disponer de una transparencia mejor; construyendo su capacidad para flexibilizar la producción en múltiples sitios; disponiendo de un inventario superior y fortaleciendo su hoja de cuentas.

La pandemia de la COVID está poniendo en marcha acciones en un momento en el que las estructuras de costes están cambiando en los países y revolucionando las tecnologías digitales, que ganan tracción en la fabricación mundial.

"Las sacudidas en las cadenas de suministros no son un fenómeno nuevo, pero la experiencia de la COVID ha hecho que las compañías se den cuenta de que tienen que hacer más para minimizar su riesgo", indicó Katy George, socio senior y líder mundial de las prácticas de operaciones de McKinsey. "En el pasado, la resiliencia a menudo se conseguía a coste de la eficacia. Pero eso ya no tiene por qué ser así. Ahora, las compañías disponen de nuevas herramientas a su disposición para hacer que sus operaciones sean más flexibles y ágiles. Con estas herramientas, se pueden convertir en más resilientes y más productivas".

(CONTINUA)