22 de marzo de 2019
  • Jueves, 21 de Marzo
  • 28 de noviembre de 2014

    Violencia y dependencia, compañeras frecuentes

    Violencia y dependencia, compañeras frecuentes
    IEPP

    MADRID, 28 Nov. (EUROPA PRESS) -

    El 25N se ha conmemorado el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Se escogió esta fecha, según la ONU, para honrar a tres activistas políticas, las hermanas Mirábal, que fueron asesinadas en República Dominicana en 1960 durante la dictadura de Rafael Trujillo.

    En España, a fecha de hoy y desde el 01 de Enero de 2014, han sido asesinadas 45 mujeres a manos de sus parejas o exparejas, 14 de las cuales habían denunciado previamente al maltratador.

    La Organización Mundial de la Salud define la "violencia" como el uso intencional de fuerza, poder físico o amenazas en contra de uno mismo, otra persona o en contra de un grupo o comunidad, cuyas consecuencias suelen resultar en forma de lesiones, muerte, secuelas psicológicas o mal comportamiento. Mientras tanto, la Asamblea General de Naciones Unidas define la violencia contra la mujer como todo acto de violencia, física, sexual o psicológica, así como la amenaza de estas conductas a una mujer, ya sea en público o en privado.

    Un comportamiento aprendido

    ¿Cómo se puede explicar este fenómeno desde la Psicología? La Asociación Estadounidense de Psicología considera que la violencia es un comportamiento aprendido de las normas contextuales y socioculturales y las expectativas del rol a representar como hombre.

    Los estudios indican que, por norma general, en contra de la creencia popular, este comportamiento no suele implicar psicopatología, sino un comportamiento agresivo aprendido, no necesariamente (aunque en muchos casos sí se da) por haber recibido malos tratos en la infancia.

    La clave común en los maltratadores es romper la independencia de la mujer a través de un comportamiento machista. Suelen ser maniobras sutiles y socialmente aceptadas, que muchas veces consisten en insistencia abusiva (para imponer su punto de vista) y/o intimidación. La víctima, poco a poco, se va aislando socialmente sin darse cuenta. Es como el cuento de la rana: si metes a una ranita de golpe en un cazo de agua hirviendo, salta para escapar al notar el cambio tan grande de temperatura. Sin embargo, si la introduces en un cazo de agua fría y lo pones a hervir a fuego lento, la temperatura sube tan poco a poco que no nota el cambio, por lo que no escapa y acaba hervida dentro del cazo. La mujer maltratada va dejando su vida a social poco a poco: primero deja de salir los jueves con sus amigas, después con su mejor amiga y su pareja porque a él no le caen bien*hasta que acaba totalmente aislada y su única relación es su pareja. ÉstoEsto también influye a la hora de decidir romper la relación:"si lo dejamos, qué voy a hacer sin él?,¡Ya no tengo a nadie!"

    Un mal endémico

    ¿Qué explica que existan tantos casos de maltrato? Desde el punto de vista psicológico existen múltiples factores, entre los que suelen encontrarse un alto componente de dependencia emocional por parte de la mujer maltratada. La mujer acepta, a menudo sin saberlo, prototipos de conducta socialmente aceptados que llevan implícito el maltrato. La psicóloga Leonor Walker definió en 1984 el síndrome de la mujer maltratada, y describe el ciclo de la violencia como tensión-agresión-remisión, además de recoger los síntomas.

    La conducta del maltratador a menudo implica la combinación aleatoria de refuerzos y castigos, lo cual aviva el "enganche". Cada vez que ella cae en esta conducta y asume la fase de remisión o "luna de miel" (donde él se disculpa lastimeramente o bien se dedica a premiar con flores y buenos momentos a su pareja) el maltratador aprende que esa conducta dominante surte efecto, mientras que la maltratada se vuelve, tras cada recaída, más sumisa. Se desarrolla lo que Martin Seligman denominó "indefensión aprendida": haga lo que haga puede desencadenar un mal comportamiento de él, por tanto no hago nada, ni para bien ni para mal.

    La mujer maltratada a menudo recurre a un mecanismo de defensa psicológico: la negación del maltrato. Justifica para normalizar ambas conductas y seguir adelante con la relación, con una sensación de falso refuerzo de la misma (enganche a las reconciliaciones). En muchas ocasiones, se culpa a sí misma del comportamiento observado en él.

    Uno de los problemas más importantes es de la dependencia económica de la mujer, que condiciona la situación, por imposibilidad de acción. Ésto, junto al apego a la relación (la mujer hace un análisis del tiempo y esfuerzo invertido) y el miedo a romper la familia, hacen que la mujer no vea salida a su situación.

    ¿Qué es la dependencia emocional? según J. Castelló Blasco, uno de los mayores especialistas en nuestro país, es un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir desadaptativamente con otras personas. Es decir, que la persona dependiente (en una relación de maltrato ambos cónyuges pueden tenerla) tratan de cubrir sus necesidades emocionales centrándose exclusivamente en la pareja y viviendo la relación de una forma especialmente intensa y, muchas veces, dramática.

    El escape

    ¿Cómo podemos salir de este bucle? El primer paso es reconocerlo. Pregúntate: ¿He adoptado un papel sumiso en la relación? ¿Necesito tener contacto con mi pareja constantemente? ¿He descuidado mis amistades y/o mis responsabilidades? ¿Necesito gustar a los demás siempre? ¿Acepto todo tipo de situaciones con tal de no romper mi relación? Si te reconoces en estas situaciones, puedes estar experimentando dependencia emocional.

    El mejor camino es solicitar ayuda a un psicólogo que pueda asesorarte sobre los pasos a seguir. Con la ayuda de una terapia psicológica se comienza a trabajar la seguridad, la asertividad y la autoestima para reforzar tu personalidad y quererte a ti misma. En mis consultas de terapia en Getafe he ayudado a muchas mujeres a conocerse mejor y a saber lo que es bueno en su vida y, sobre todo, lo que no.

    Y recuerda, en esta vida no hay mayor felicidad que ser capaces de disfrutar de diversos ámbitos: es importante tener aficiones, buenas amistades, reservar momentos de soledad elegidos, cultivar nuestra profesión si la tenemos y, además, disfrutar de la pareja, que es sólo una parte más de nuestra vida. Todo éstoesto generará muchas emociones positivas, que es lo que en definitiva nos lleva a valorar nuestra vida como más feliz. Si nuestra relación se termina, tendremos un montón de factores más a los que agarrarnos para seguir siendo felices. Sólo cuando nos queremos a nosotras mismas y somos felices solas encontramos relaciones adaptativas. Porque el amor, recuérdalo, no duele, es algo bonito. Si se convierte en un suplicio, si duele*es otra cosa.

    Marta Madrigal

    Directora del IEPP Getafe.

    Referencias:

    http://www.investigacionyciencia.es/files/7283.pdf (último acceso: 26 de noviembre de 2014)

    http://www.dependenciaemocional.org/ (último acceso: 26 de noviembre de 2014)

    http://www.un.org/es/events/endviolenceday/ (último acceso: 25 de noviembre de 2014)

    http://es.wikipedia.org/wiki/Violencia_de_g%C3%A9nero (último acceso: 25 de noviembre de 2014)

    IEPP Getafe

    Teléfono: 91 126 82 67

    Dirección: Avda España 2, planta 2 Oficina 5, Getafe

    E-Mail: m.madrigal@iepp.es

    www.iepp.es