3 de marzo de 2021
28 de diciembre de 2014

El cardenal Cañizares desea paz y alegría "de corazón" en Navidad, una fiesta "engullida" por el consumismo

El cardenal Cañizares desea paz y alegría "de corazón" en Navidad, una fiesta "engullida" por el consumismo
AVAN/V.GUTIÉRREZ

VALENCIA, 28 Dic. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, desea "paz y alegría de corazón" a todos "en tiempos en que no faltan motivos para la tristeza y la desesperanza" en su carta de Navidad, en la que también lamenta que "a esta fiesta, como costumbre social, se la ha engullido el consumo y la ostentación".

El prelado manifiesta su deseo de paz "en tiempos en que ésta se encuentra amenazada por la violencia, por el terrorismo, por tantas y tantas cosas contrarias a ella y en los que la alegría verdadera es sustituida por sucedáneos".

Además, recuerda que "la verdad y la sustancia de esta fiesta y de la paz y la alegría verdaderas es que Dios ha nacido de veras, se ha hecho uno de nosotros para compartir nuestra pobreza y muerte, a fin de vencerlas" y agrega: "no bastan los sentimientos e ideales humanitarios para colmar el abismo, que se va haciendo cada vez más profundo, largo y ancho, entre los que abundan en todo y los que carecen de todo, entre los triunfadores y los despojados de su dignidad humana. Sólo Dios puede colmarlo".

"Esta alegría verdadera, regalo de Dios, es la que deseo para todos, particularmente en este tiempo de Navidad, en el que el consumismo trata de arrebatarnos la verdadera alegría. A esta fiesta, como costumbre social, se la ha engullido el consumo y la ostentación. No puede haber mayor contraste entre la forma como se pasan estos días y la forma como debiera celebrarse el misterio del nacimiento del Salvador", sostiene Cañizares en su carta.

Además, agrega que "año tras año se viene repitiendo que Dios mismo nació en el mayor desamparo, y que lo acogieron, los primeros, unos pastores pobres. Esto da mucho que pensar. A fuerza de repetirlo a muchos apenas les dice nada. Pero los hechos son los hechos, Dios mismo nació en Jesús pobre. Este es un hecho que lleva inquietando a la conciencia cristiana veinte siglos y lo cierto es que no habrá paz ni se remediará la miseria de tantas gentes mientras no seamos libres frente a lo que tenemos y lo pongamos al servicio de todos".

Según indica, "detrás del ajetreo de las fiestas de estos días, se encuentra la verdad silenciosa de que Dios se ha acercado de una vez para siempre al hombre y se ha comprometido irrevocablemente con él". "Estas fiestas nos invitan a darnos cuenta de que los espacios inmensos en que erramos perdidos no están vacíos y helados, sino colmados del amor de Dios que nos aguarda incansable. En Navidad podemos abrirnos, sin reservas ni sospechas, a la acogida irrevocablemente decidida del amor de Dios por los hombres", incide el arzobispo, que se despide deseando una "santa y feliz Navidad".