6 de abril de 2020
30 de septiembre de 2008

Cultura.- El Castillo de Santa Bárbara de Alicante acoge una exposición del pintor alicantino Serna Ramos

ALICANTE, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana reunirá más de medio siglo de pintura del artista alicantino Serna Ramos en el Castillo de Santa Bárbara de Alicante, mediante una exposición que recogerá 63 obras del autor para recorrer toda la trayectoria artística de este pintor, desde sus primeras etapas, su estancia en París y hasta cuadros elaborados el pasado año, según informaron hoy en un comunicado fuentes de la Generalitat valenciana.

Según el comisario de la muestra, el crítico de arte Rafael Prats Rivelles, "José Antonio Serna Ramos nació con el pincel en la mano y a punto de cumplir su ochenta y dos aniversario, continúa instalándose cada día en su particular mundo pictórico".

Situado en el ámbito del expresionismo abstracto, Serna Ramos imprime en sus obras un acento propio con tonalidades oscuras y formas que remiten al misticismo y a un planteamiento esotérico de sus composiciones.

SERNA RAMOS

Tras estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia entre 1945 y 1948, y en el Seminario Teológico Bautista de Barcelona, entre 1953 y 1955, Serna Ramos se trasladó a la capital francesa en 1956, donde desarrolló una vida bohemia en el barrio de Montparnasse, sin dejar de adquirir conocimientos para su formación artística.

En este sentido resultó altamente positivo su encuentro con el pintor Schneider quien le recomendó a otro gran artista, Goetz, en cuyo taller aprendió buena parte de los fundamentos de su lenguaje plástico. Por aquel entonces, encontró tiempo para asistir a clases en la Escuela de Bellas Artes de París entre 1956 y 1957 y posteriormente a la Academia de la Grande Chaumière.

En el estudio de Federico Montañana, compañero de la Escuela de San Carlos que ya residía algún tiempo en Francia, Ramos conoció a la que sería su esposa, Chantal Pichat, gran aficionada al arte y amiga de Monique, entonces compañera de Federico.

No muy dado a exhibir su obra, su pintura apenas se expone, pero su participación en los principales salones parisinos es frecuente. Con este bagaje, decidió regresar a España. En 1975, se instaló en Barcelona, con su mujer, Chantal, y sus cinco hijos, Raquel, Esdras, Baruc, Gala y Sara.

Residiendo ya en su ciudad natal, el Ayuntamiento de Valencia le patrocinó en 1988 una exposición, su primera individual tras el retorno, en el Círculo de Bellas Artes, todavía en la plaza de Mariano Benlliure. Ese mismo año expuso en la Casa de la Cultura de Altea.