20 de agosto de 2019
  • Lunes, 19 de Agosto
  • 3 de junio de 2008

    Gecen se opone a la construcción de dos plantas incineradoras en Castellón y Valencia

    CASTELLÓN, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

    El grupo ecologista Gecen manifestó hoy en un comunicado su oposición a la construcción de dos planta incineradoras en Castellón y Valencia "que provocarían daños irreparables a la salud y al medio ambiente". Según dijo, "la propuesta de las planta incineradoras pone en evidencia el fracaso de la política de residuos".

    Los ecologistas consideraron que las incineradoras "muestran que la estrategia ambiental valenciana está muy lejos del desarrollo sostenible", y añadieron que el Gobierno valenciano "busca una solución fácil en lugar de preocuparse en impulsar políticas de tratamiento de residuos basadas en la prevención, la reutilización y el reciclaje".

    Gecen aseguró que la incineración "emite toxinas que pasan directamente al aire que respiramos, provocando graves efectos sobre la salud". Al respecto, indicó que los diferentes estudios científicos "asocian directamente a las incineradoras con un amplio rangos de efectos sobre la salud: cáncer (en adultos y niños), impactos adversos en el sistema respiratorio, enfermedades del corazón, efectos en el sistema inmunitario, incremento de las alergias y malformaciones congénitas".

    "Las sustancias químicas que se emiten con mayor frecuencia en los gases de la chimenea y que también forman parte de las cenizas y otros residuos son dioxinas, bifenilos, policlorados, naftalenos policlorados, bencenos clorados, hidrocarburos aromáticos policíclicos, numerosos compuestos orgánicos volátiles y metales pesados como plomo, cadmio y mercurio, la mayoría de estas sustancias bioacumulativas y tóxicas", apuntó.

    El grupo ecologista afirmó que "tanto en las plantas con tecnología antigua como moderna el problema persiste, de hecho, la contaminación por partículas que produce una incineradora es más tóxica que la generada por las centrales térmicas de carbón". Además, agregó, "las sustancias químicas que forman parte de los residuos cambian constantemente de un año para otro, lo cual complica enormemente el tratamiento de los mismos".

    Otro problema, según Gecen, son las cenizas y demás residuos procedentes de la incineración, "que contienen gran cantidad de metales pesados y que resultan altamente tóxicos y peligrosos, por lo que evitar que contaminen los acuíferos a través de la custodia permanente es un problema más a añadir".

    Por otra parte, subrayó que la presencia de elementos tóxicos en productos agrícolas y ganaderos del entorno de una incineradora "son muy superiores a los parámetros normales", y aclaró que "el porcentaje de enfermedades relacionadas con las emisiones de las incineradoras se dispara en el entorno de las mismas".

    "La búsqueda de tecnologías de producción limpias en donde los residuos generados se conviertan en recursos es una necesidad", concluyó Gecén, que recordó que incinerar "no significa eliminar residuos, sino que éstos son transformados en otros altamente tóxicos (cenizas), liberándose una parte sustancial de ellos directamente al aire que respiramos todos".