12 de julio de 2020
3 de junio de 2009

El juicio por negar la entrada en un pub de Cánovas a jóvenes con síndrome de Down se celebrará el viernes

VALENCIA, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

El juicio contra responsables de un pub de la zona de Cánovas de Valencia por negar la entrada a un grupo de jóvenes con síndrome de Down el 15 de diciembre de 2006 se celebrará el próximo viernes, 5 de junio, en el juzgado de lo penal número 12, según informó en un comunicado la Fundación Asindown.

Según relató esta entidad, la denuncia partió en la noche del viernes, día 15 de diciembre, cuando un grupo de jóvenes --que se suscribió a una actividad de ocio de la fundación--, tras cenar en un restaurante de Cánovas, no pudo entrar en uno de los pubs, ubicado en la calle Serrano Morales, al alegar la responsable que eran menores.

Así, la trabajadora les pidió "sutilmente" que se marcharan al pub de al lado, ya que consideraba que estarían "más cómodos" porque "eran personas disminuidas", según denuncia la fundación. Seguidamente, les dijo, textualmente, "no es discriminación, porque a personas con silla de ruedas las dejamos entrar".

Con esta actuación, a su entender, incumplieron el artículo 4 del decreto 190/2001, de 11 de diciembre, del Gobierno valenciano, sobre los límites al derecho de admisión, que señala que "el derecho de admisión será ejercido con respeto a la dignidad de las personas y a sus derechos fundamentales, sin que en ningún caso pueda producirse discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social".

Por este motivo, y al considerar que era un caso "claro" de discriminación, pidieron en ese momento el libro de reclamaciones, que también se les negó alegando que no habían consumido y que, por lo tanto, no tenían derecho a ello. Esto es, según dijeron, "totalmente falso", porque "desde que se pisa el local se tiene derecho a ello".

De esta manera, subrayaron que incumplieron también el artículo 3.3 del Decreto 77/1994 del Gobierno valenciano, que dice que "cuando el consumidor solicite una hoja de reclamaciones, se le deberá suministrar en el mismo lugar en el que se demande, o en el lugar identificado como información al consumidor".

Ante esta negativa a facilitarles el libro, la fundación tuvo que llamar a la policía, y cuando ésta apareció en el local, fue cuando, "en última instancia y sin tener más remedio", se les proporcionó la hoja de reclamación.

A pesar de todo ello, "la historia no acabó aquí", recordaron. Mientras formalizaban la denuncia, apareció el dueño del local, quién "de manera poco educada y nada respetuosa" se les dijo que "parecía mentira que cuidando a esos niños" se aprovecharan de la situación "para montar un numerito, cuando más trabajo tenían".

También alegó, según indicaron, que si no se les había dejado entrar era porque el aforo estaba completo y porque, además, se necesitaba una invitación para acceder al local, "cosa que nunca entendimos ya que mientras rellenábamos los impresos, no dejaba de entrar gente a la que no se le pedía ningún tipo de invitación", dijeron.