25 de abril de 2019
  • Miércoles, 24 de Abril
  • 14 de enero de 2008

    Valencia.- El Garrofer del Monestir de Llutxent protagoniza el calendario 2008 de Imelsa

    VALENCIA, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -

    El departamento de Árboles Monumentales de La empresa pública de la Diputación de Valencia, IMELSA (Impulso Económico Local) ha editado su calendario anual, dedicado en esta ocasión al Garrofer del Monestir de LLutxent. Se trata de uno de los algarrobos monumentales más importantes de la Comunitat Valenciana, y está situado en terrenos de la Diputación de Valencia, en este municipio de la Vall, informaron fuentes de la Diputación.

    El árbol y su entorno fueron restaurados por este departamento de IMELSA. Se creó un área de protección, descanso e interpretación a su alrededor, y se emplazó junto al árbol una pieza escultórica "Homenaje a Llutxent" del grupo escultórico "Equipo Arrels", en homenaje a la historia natural y cultural de este municipio y sus vecinos.

    El trabajo realizado en la Garrofera de Llutxent fue minucioso. Tras un análisis de la situación, donde se incluyó un estudio morfo-fisiológico, ontológico, patológico, biomecánico y del entorno, se llegó a la conclusión de que más de 1000 metros cuadrados de asfalto asfixiaban las raices. Posteriormente se adecuó la zona con bancos, papeleras y un panel explicativo donde se le da valor al algarrobo.

    El Garrofer de Llutxent destaca actualmente por sus dimensiones y particular porte. Está formado por varios troncos cortos que surgen de una base común, de más de 8 metros de perímetro, muy retorcidos, cortos, inclinados y huecos, con una edad de más de 350 años.

    De ellos van surgiendo ramas que forman una copa extensa, aplanada de unos 7,5 metros de alto. Este porte es debido a las podas para el aprovechamiento agrícola a las que ha visto sometido el árbol, a lo largo de su vida, ya que cuando tiene su porte natural puede alcanzar mas de 20 metros de alto.

    Su excepcional estado se debe, muy especialmente, a la dedicación que José Maria Langa Canet, vigilante del monasterio, y protagonista del calendario, que este año se jubila.