30 de octubre de 2020
7 de marzo de 2014

Zapatillas con suelas biodegradables y un filtro para agua fabricado con coco, ejemplos de uso de bioplásticos

Zapatillas con suelas biodegradables y un filtro para agua fabricado con coco, ejemplos de uso de bioplásticos
AIMPLAS/C.PASCUAL

Desarrollan "biofibras" para interior de vehículos con propiedades antimicrobianas y de absorción de olores y más resistencia a abrasión

VALENCIA, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los bioplásticos han adquirido una presencia relevante en sectores como el envase y el embalaje y, gracias a la I+D, han comenzado a emplearse en la fabricación de objetos de uso cotidiano, tales como las primeras zapatillas deportivas con suelas biodegradables y renovables o un filtro para agua fabricado con coco.

Según han informado a Europa Press fuentes del Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), estas son algunas de las últimas novedades dadas a conocer esta semana en su Seminario Internacional de Biopolímeros y Composites Sostenibles.

Sergio Giménez, responsable de Negocio en Aimplas, valora el auge del sector y su aplicación en sectores técnicos como automoción, construcción y deporte y ocio, con innovadores desarrollos como zapatillas y manoletinas con suelas biodegradables con "un impacto medioambiental un 31 por ciento menor que el convencional".

En la actualidad, la producción mundial de bioplásticos representa solo un 1 por ciento de los plásticos que cada día se ponen en el mercado, aunque las previsiones apuntan a que se multiplicará por cuatro, hasta alcanzar los 6,2 millones de toneladas en 2017.

A pesar de su todavía limitada capacidad de producción en comparación con los plásticos convencionales, los bioplásticos ganan protagonismo y se emplean ya en productos como unas innovadoras cápsulas de café sostenibles en todos los sentidos, biodegradables y con café de cultivo ecológico y comercio justo. En doce semanas y condiciones de compostaje, se degradan y se convierten en abono.

Dentro del sector de alimentación y bebidas, también se ha presentado el primer tapón para vino con huella de carbono cero, reciclable y elaborado a partir de materias primas renovables, que evita el sabor a corcho en los caldos, permite una gestión del oxígeno homogénea y evita desperdiciar producto por degradación.

Desde Aimplas destacan que el desarrollo de materiales biodegradables es una tendencia importante en la innovación dentro del sector plástico, ya que cada día se generan muchos residuos plásticos que no siempre son reciclados correctamente.

En concreto, subrayan la importancia de que, en las aplicaciones del sector alimentario y agrícola, los productos sean biodegradables y no haya que separarlos del resto de residuos orgánicos.

INCORPORACIÓN DE PAJA Y SOJA EN AUTOMOCIÓN

En el automóvil, otra tendencia es la incorporación de los bioplásticos renovables, que se fabrican reduciendo la dependencia de materias primas fósiles y se utilizan para su fabricación materias renovables como la paja, la soja o la caña de azúcar.

Giménez destaca que estos materiales "son más ligeros y eso en automoción es un punto a su favor" porque "los vehículos, al incorporar cada vez más tecnología, van ganando peso" y la industria estudia cómo aligerarlos.

En este sector, Aimplas y Aitex han desarrollado junto con otros centros tecnológicos y empresas de varios países europeos el proyecto Biofibrocar, que tiene como objetivo la fabricación de sustratos textiles (tejidos o no tejidos) para el interior de vehículos.

Consiste en el desarrollo de "biofibras" sintéticas basadas en recursos renovables a partir de derivados de ácido poliláctico como sustituto de las fibras de poliéster utilizadas actualmente, que "deben cumplir los mismos requisitos que las fibras que se utilizan en la actualidad, incluyendo la resistencia térmica".

Además, el nuevo biomaterial desarrollado contará con nuevas propiedades antimicrobianas y de absorción de olores y mejorará la resistencia a la abrasión de los tejidos con fibras bicomponente.

REDUCIR IMPACTO DE RESIDUOS SÓLIDOS

Biofibrocar surge por la intención del sector de la automoción de reducir el impacto de los grandes volúmenes de residuos sólidos que genera, en particular al final de la vida útil del vehículo.

Con una duración de 30 meses y un presupuesto de 1,5 millones, el proyecto para utilizar fibras obtenidas a partir de recursos renovables y fácilmente biodegradables, reporta "gran utilidad para la industria textil de interiores de vehículos, tanto desde el punto de vista de la normativa de reciclaje que deben cumplir este tipo de productos como de las propiedades que ofrecen estas biofibras".