26 de febrero de 2021
9 de septiembre de 2014

Margallo niega recelos hacia la novela 'Victus' y dice que se presentará cuando el Cervantes lo considere oportuno

MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha asegurado este martes que el Gobierno no tiene "el menor recelo" hacia la novela 'Victus. Barcelona 1714', del catalán Albert Sánchez Piñol, cuya presentación en la sede del Instituto Cervantes en Utrecht (Países Bajos) fue "aplazada", y ha añadido que se presentará cuando este organismo lo considere oportuno.

En declaraciones a los periodistas antes de ofrecer un almuerzo al ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Urmas Paet, en el Palacio de Viana de Madrid, García-Margallo ha reiterado que inicialmente el libro se iba a presentar en junio pero que, por decisión de la editorial, se pospuso a septiembre.

Sin embargo, este mes coincidían dos actos de presentación de 'Victus' "prácticamente sucesivas en un intervalo muy corto" en Países Bajos (uno en Utrecht y otro en una universidad de Amsterdam), de manera que "el Instituto Cervantes entendió que esa coincidencia determinase que la presentación ahora no era la más oportuna", para que no se sucedieran esos dos actos "en un margen tan corto de tiempo".

El ministro ha subrayado que "no hay el menor recelo ni la menor dificultad con la novela", señalando que tanto él como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la han leído --Rajoy dijo en una entrevista que era "un libro escrito en clave nacionalista pero muy interesante"--. "Por lo tanto, si el presidente del Gobierno no tiene objeciones, yo, que también lo he leído, no tengo ninguna", ha añadido.

Además, García-Margallo ha recordado que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ya explicó que lo que se había decidido no era "una suspensión de la presentación" sino "un simple aplazamiento". La idea es que "el libro se pueda presentar en el Instituto Cervantes en el momento en que el Instituto lo considere oportuno vista su programación", ha indicado.

Los argumentos del Gobierno no han convencido al Ejecutivo catalán, cuyo secretario de Asuntos Exteriores, Roger Albinyana, pidió el lunes la dimisión del embajador español en Países Bajos, Roger Albinyana. Según Albinyana, el Gobierno está poniendo "muchas dificultades" a la hora de expresarse en el exterior a "algunos intelectuales catalanes que han sido activos en la defensa del derecho a decidir".

Más tarde, ante el Pleno del Senado, Margallo ha retomado este argumentario a preguntas del senador de CiU Joan Baptista Bagué. Ha incidido en que el Instituto Cervantes "está concebido para difundir las lenguas y culturas españolas, en plural" y "seleccionar los actos que puede o no acoger es una decisión que debe adoptar en función de las circunstancias, decisión que toman todas las instituciones".

En este sentido, ha recordado que cuando su ministerio programó una exposición en la Casa de Asia en Barcelona sobre las elecciones europeas, la Consellería competente dijo "que le parecía poco oportuno y lo iban a reconsiderar". "A Radio Televisión Española no se le permitió rodar en Barcelona un capítulo de la serie Isabel y tuvo que hacerse en otro lado", ha apuntado, para incidir en que el Gobierno "no tiene ningún problema" con la novela.

Además, ha detallado que "sólo el Instituto Cervantes en los dos últimos años y la AECID han hecho 250 actos en defensa de la lengua y la cultura catalanas" y que el Cervantes "es la mayor biblioteca en el exterior" de obras en catalán. "Este gobierno en lo que es la defensa de las lenguas y culturas españolas, de todas en plural, tiene pocas lecciones que recibir", ha añadido.

Baguè, que ha preguntado a Margallo "si ha recuperado el derecho de censura", ha expuesto que el pasado día 3, un día antes de que se suspendiese la presentación de la novela, la secretaria de la embajada "irrumpió" durante la presentación en Ámsterdam y "leyó unas cuartillas en las que acusaba al autor de manipular la historia".

"No parece nada adecuado que los trabajadores de las embajadas tengan como tarea la de ejercer de inquisidores, defensores o al menos de críticos literarios. Queremos manifestar nuestra condena más absoluta ante un comportamiento absolutamente impresentable y exigimos al Gobierno que se disculpe ante el autor y el editor por los inconvenientes creados, y se tomen medidas concretas", ha reclamado.