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    'Dead man walking' conmueve y lleva la redención al Teatro Real

    'Dead man walking' conmueve y lleva la redención al Teatro Real
    TEATRO REAL

    MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

    En España está candente el debate sobre la prisión permanente revisable y, en la misma semana, el Teatro Real ha estrenado la ópera de Jakie Heggie, 'Dead man walking', inspirada en el libro de Sister Helen sobre sus experiencias en el corredor de la muerte.

    No es el mismo el debate, pero en la obra, de casi tres horas, resuenan en todo momento las consecuencias del castigo de un Estado a sus criminales. Tal y como había explicado Helen Prejean, esto no va de culpabilidad o no, sino de la capacidad de redención tanto de las víctimas como de los propios criminales.

    Quizás por ello, la relevancia de un asunto tan trascendente ha atraído al estreno de la obra a invitados más allá del ámbito político --que también los ha habido, como el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, o la exalcaldesa de Madrid Ana Botella--. Uno de ellos ha sido Joaquín José Martínez, el primer español en salir del corredor de la muerte, pero también otros nombres ligados al activismo, como el de la directora ejecutiva de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, Asunta Vivó.

    Para cualquier espectador al que el relato de Sister Helen no le diga nada de primeras, es probable que la cosa cambie cuando se habla del texto que inspiró la película 'Pena de muerte' del año 1995, con Susan Sarandon y Sean Penn en el reparto, y que le sirvió a la actriz para alzarse con el Oscar de esa edición.

    'Dead man walking' abre ya con un violento asesinato y cierra con otro 'asesinato' --así lo considera la propia Helen Prejean, aunque en esta ocasión se trate del ajusticiamiento del reo--, completando un "viaje con cinturón de seguridad" para los asistentes y en el que, en todo momento, se apela a confrontar dos posturas radicalmente distintas respecto a la pena de muerte.

    OJO POR OJO

    Por un lado, los familiares de las dos víctimas, por el otro, la familia del asesino; por un lado, el Estado con todo el poder castigador y, por el otro, una monja que insiste en recordar que "todos somos hijos de Dios". Y por supuesto, una sociedad dividida que queda retratada en una de las escenas previas a la ejecución, con una manifestación en la que se pueden leer pancartas con eslóganes como 'revancha no es justicia' u 'ojo por ojo'.

    En la obra desde el principio se conoce la culpabilidad del asesino, un Michael Mayes (Joseph de Rocher) que ha llegado al Teatro Real con una actuación conmovedora y que ha logrado los mayores aplausos de la noche --junto con la propia Sister Helen, que ha salido a saludar a los bises-- y al que incluso se le ha visto emocionado por la respuesta del público.

    Al final de la obra, se ha fundido en un largo abrazo con la coprotagonista Joyce DiDonato, mezzosoprano --también muy aplaudida--, encargada de tomar el relevo de Sarandon en el papel de Sister Helen, un personaje que conoce bien puesto que ya lo interpretó en la ópera de Houston con éxito. Ambos han hecho creíble un drama que, en ocasiones, ha llevado a las lágrimas a más de un espectador, en especial con escenas como la despedida familiar de la cárcel.

    REJAS Y COCHES

    Motos y coches, juzgados o patios de colegio han conformado una escenografía --puesta en pie por Michael McGarty-- en la que siempre están presente las amenazas de un espacio limitado por rejas y en la que se erigen cuatro inmensas torres a modo de cárcel. 'Dead man walking' es la primera ópera de Jake Heggie y, desde su estreno en el año 2000, esta producción de la Lyric Opera de Chicago ha viajado por todo el mundo para representar más de 300 funciones.

    Bajo la dirección musical de Mark Wigglesworth y el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, la idea es la de poner sobre la mesa un tema universal pero a la vez profundamente americano, en el que destaca una partitura atemporal y actual, con resonancias a las emociones y en el que la música actúa casi a nivel inconsciente.

    'Dead man walking' es una reflexión profunda sobre las consecuencias de acabar con la vida de alguien, sea incluso el Estado quien lo decida a través de la justicia. Es por eso que una de las últimas escenas da voz a uno de los familiares, quien tras haber criticado duramente a Sister Helen por estar 'del lado' del asesino, termina admitiendo "no estar seguro de que nada llegue a dar paz", ni siquiera la muerte de De Rocher.