5 de agosto de 2020
11 de julio de 2020

Y la selección tocó el cielo

Y la selección tocó el cielo
La selección española de fútbol levanta el trofeo de campeón del mundo en Sudáfrica - GETTY IMAGES

   MADRID, 11 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Los relojes en España estaban cerca de marcar las 23.00 horas cuando parecieron detenerse por un instante. Tras un tenso silencio, llegó la explosión de júbilo provocada por un gol que quedará en la retina de muchos y escrito con letras de oro en la historia del fútbol español. Hoy sábado, 11 de julio, se cumplen diez años de ese momento firmado por Andrés Iniesta y que supuso la conquista del Mundial de Sudáfrica por parte de la selección española.

   España era la reina del mundo. Una generación de jugadores que se hizo con el planeta fútbol de 2008 a 2012, con un estilo basado en el toque. Unos 'locos bajitos' que terminaron de quitar todos los complejos que rodeaban al combinado nacional para unirle a la pequeña élite que puede presumir de tener al menos una estrella bordada en su camiseta.

   Iker, Pepe, Víctor, dos Sergios, Carles, Gerard, Joan, Carlos, Raúl, Álvaro, Xavi, Xabi, David, Cesc, Jesús, Javi, Juan, David, dos Fernandos, Pedro y, por encima de todos, Andrés. Él fue aplastado por casi todos sus compañeros cuando, con la final ante la dura Holanda, ahora conocida más como Países Bajos, acercándose a los penaltis, encontró el camino del gol para dar el gran triunfo en los cien años que está a punto ahora de cumplir la selección, entonces dirigida por Vicente del Bosque, que dio continuidad a lo logrado por Luis Aragonés. Porque para hablar del éxito de 2010, hay que remontarse seguramente dos años atrás y al trabajo realizado por el tristemente fallecido 'Sabio de Hortaleza'.

   Este, apoyado en la filosofía del 'tiki taka' del FC Barcelona, logró construir un equipo ganador que conquistó la Euro de 2008. Y además ante toda una potencia y 'ogro' como Alemania, a la que desmontó con el balón. El salmantino continuó con esa obra, con apenas retoques y la culminó con un triplete no visto en el fútbol mundial.

   Apoyada por este título y por una fase de clasificación impecable, España se plantó un 11 de junio en Sudáfrica como candidata o, al menos, para superar la fatídica barrera de cuartos y acercarse el cuarto puesto de Brasil'50. Con 13 jugadores de Austria y Suiza y nuevas caras como Piqué, Busquets y Pedro, el asalto a las rondas finales se presentaba más cerca que nunca, pese a que en el ensayo de un año antes en la Copa Confederaciones se había saldado con una inesperada derrota en semifinales ante Estados Unidos.

   Pero su candidatura se resquebrajó de inmediato por el estreno el 16 de junio en el Moses Marbhida de Durban. España se estrelló ante la ordenada Suiza de Ottmar Hitzfeld y los peores augurios aparecieron. El gol de Gelson Fernandes al inicio de la segunda mitad no tuvo respuesta por parte de un equipo que además veía como Iniesta se marchaba 'tocado'.

   Era el momento de probar la mentalidad de un grupo poco habituado en aquellos dos últimos años a las dudas. El seleccionador, fiel a su carácter, mantuvo la calma, defendió con firmeza al más criticado (Busquets) y apenas retocó el equipo, aunque el revés sí 'condenase' a David Silva, clave hasta entonces. En el Ellis Park de Johannesburgo cinco días después, el doblete de Villa bastó para deshacerse de la modesta Honduras.

TENSIÓN CON PARAGUAY

   Tocaba ahora rematar en la primera 'final' ante la rocosa Chile del 'Loco' Bielsa. La buena noticia era la recuperación de Iniesta, de nuevo titular el 25 de junio en el Loftus Versfeld de Pretoria, donde sólo valía la victoria. La 'Roja' chilena apretó desde el inicio y puso las cosas difíciles, pero poco a poco, España se fue encontrando y un error de Claudio Bravo no lo desaprovechó el 'Guaje' para anotar con un tiro lejano y el portero rival fuera de su guarida. Ese tanto asentó al equipo e Iniesta hizo el tranquilizador 0-2 antes del descanso. El gol rival al inicio del segundo tiempo dio algo de emoción, pero el combinado americano, con diez, no quiso arriesgar en busca del empate porque esa derrota le valía.

   La campeona europea lograba el primer objetivo y pasaba a octavos, mientras que Francia e Italia, defensora del título, se quedaban en el camino. Sin embargo, el primer cruce ya sería de nivel ante la Portugal de Cristiano Ronaldo. El 29 de junio, en el Green Point de Ciudad del Cabo, era la cita ibérica, muy atractiva, pero que no lo fue por el planteamiento defensivo que opusieron los de Carlos Queiroz. En el minuto 63, una combinación entre Iniesta, Xavi y Villa, acabó, con suspense, en el gol de la victoria obra del asturiano.

   En cuartos esperaba un teórico rival más 'sencillo' como Paraguay, pero que a la postre fue la que más miedo metió. Apoyado en su físico, la albirroja desconectó por momentos a España el 3 de julio en el Ellis Park. Un derribo de Piqué a Cardozo le dio la oportunidad de adelantarse de penalti, pero apareció el capitán Casillas, con 'chivatazo' de Pepe Reina, para detener el penalti al propio Cardozo. España desperdició también su pena máxima, fallada por Xabi Alonso tras anotar su primer intento, pero con el encuentro más roto, a falta de siete minutos y de nuevo con suspense, Villa encontró el gol por cuarto partido consecutivo.

GOLES CLAVES DE PUYOL E INIESTA

   La selección hacía historia al entrar en semifinales. La euforia era controlada porque allí esperaba Alemania y su deseo de revancha, pero el 7 de julio sobre el césped del Moses Mahbida no hubo opción a ella. España firmó un enorme partido, culminado por un descomunal cabezazo a la salida de un córner de Puyol a falta de algo más de cuarto de hora. Joachim Loew y sus muchachos, de nuevo desarbolados, hincaron la rodilla.

   España estaba en la final del Mundial, algo impensable seguramente a finales de 2006 cuando se pedía la destitución de Aragonés tras caer ante Irlanda del Norte y Suecia en el camino hacia la Euro. La presencia de la 'Roja' no eran tan sorpresiva como la de su rival, Holanda. Todo hacía presagiar un bonito duelo entre dos filosofías ofensivas, pero la 'oranje' renunció a ello, se atrincheró y apostó por la dureza para frenar a su rival. El mejor reflejo fue la patada en el pecho de De Jong a Xabi Alonso que Howard Webb consideró no merecedora de expulsión.

   Pese al arreón inicial en el Soccer City de Johannesburgo, la 'Roja' se fue encontrando cada vez con más problemas para desarmar a los de Bert van Marwijk, que se agarraron a esperar una contra letal con la velocidad de Robben. Dos veces encontró al extremo y dos veces se encontró este con Casillas, salvador sobre todo en la primera con un pie 'mágico' que refrendó su apodo de 'El Santo'.

   La final se tuvo que marchar a la prórroga y Del Bosque atinó con los cambios y las entradas sobre todo de Navas y Cesc. El de Arenys, en la primera mitad, la tuvo muy clara, pero se topó con Stekelenburg. La doble subcampeona mundial acabó quedándose con diez por la expulsión de Heitinga al inicio de la segunda parte y decidió buscar su suerte en los penaltis.

   No los alcanzó. Un balón despejado cayó al borde del área a los pies de Cesc, que no dudó en enviar el balón a Iniesta. El manchego, una figura muy querida por todo aficionado, no dejó pasar la ocasión y aún tuvo tiempo en la euforia de acordarse de su amigo y fallecido Dani Jarque. Era el minuto 116, el 155,55 para ser precisos. Holanda ya no tuvo tiempo y el resto es historia. España, reunida en masa en plazas, bares y casas, también explotó de alegría ante el televisor y luego se lanzó a las calles a celebrarlo durante prácticamente dos días.

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