24 de octubre de 2019
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    Zidane, la tranquilidad y el carisma para agrandar la leyenda del Real Madrid

    El francés se marcha con nueve títulos, tres más de los que ganó como jugador madridista en el doble de tiempo

    Zidane, la tranquilidad y el carisma para agrandar la leyenda del Real Madrid
    REUTERS

    MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS) -

    Zinédine Zidane anunció este jueves de manera inesperada su adiós al Real Madrid, club que deja por segunda vez en su carrera y después de haber sido una solución a un momento de urgencia en la entidad, cuya leyenda agrandó apoyado en su tranquilidad y, sobre todo, el enorme carisma que arrastraba de su época de jugador.

    El 4 de enero de 2016 todo cambió para el marsellés. Florentino Pérez decidía poner fin al proyecto que había iniciado medio año antes por Rafa Benítez y darle el mando del primer equipo pese a su notable falta de experiencia.

    En ese momento, 'Zizou' dirigía a un filial que no había brillado en exceso y que no había podido ni siquiera ascender, pero su figura y la necesidad del momento, obligaron al mandatario a recurrir al jugador que fichó a principios de siglo XXI a través de una servilleta y héroe en la conquista de la novena Copa de Europa con aquella mágica volea en Glasgow, para muchos uno de los mejores goles de la historia del torneo hasta las chilena de esta campaña de Cristiano y Bale.

    El Real Madrid pasó de ser dirigido por un 'hombre de la casa' como Benítez, con un buen palmarés como entrenador, a otro 'hombre de la casa' como Zidane, con el aura que le daba su palmarés como futbolista y el impacto que eso podía crear en un vestuario que su antecesor parecía no haber logrado dominar.

    "Zidane sabe lo duro que es este complicado banquillo", admitía Florentino Pérez tras comunicar su apuesta. "Tienes que estar cerca de los jugadores porque lo más importante es tener una buena relación con todos. Soy el responsable del equipo y lo que me interesa es que todo vaya bien", replicaba un día después en su presentación el francés, que ya daba unas pistas sobre como iba a ser su forma de comportarse.

    Y pronto logró hacerse con el mando del equipo, pese a que el inicio no fue muy prometedor y se vio con la Liga "acabada" tras perder el derbi en el Santiago Bernabéu ante el Atlético. El francés no levantó la voz ni fue crítico con sus jugadores pese a su rendimiento y estos le respondieron con doce victorias seguidas para pelear el título hasta la última jornada al FC Barcelona.

    En Europa, ese buen momento también se trasladó, 'ayudado' por un sorteo más amable, pero salvando una negra noche en Wolfsburgo y un 2-0 que el Real Madrid fue capaz de levantar con un 'hat-trick' de Cristiano Ronaldo. Zidane logró alcanzar su primera final, en San Siro, y otra vez ante el Atlético de Madrid, al que batió en los penaltis para iniciar su idilio con las finales, un partido que nunca ha perdido en sus dos años y medio.

    A partir de ahí, su imagen creció. Idolatrado por la grada y por la directiva, y respetado por un vestuario al que siempre respaldó y para el que nunca tuvo una mala palabra, la única duda recaía sobre sus habilidades tácticas. "Sé que no soy el mejor tácticamente, no lo tengo que decir porque lo decís vosotros", decía irónicamente a la prensa la pasada semana días antes de la final de Kiev ante el Liverpool.

    De todos modos, optó por otras cosas, como sus famosas rotaciones y la existencia de un Real Madrid 'A' y uno 'B' con el que mostró su mejor versión y capaz de firmar el mejor año de la historia de la entidad, el recordado 2017 de los cinco títulos (Liga, 'Champions', Supercopa de Europa y de España, y Mundial de Clubes).

    DE HACER HISTORIA A UNA DISCRETA TEMPORADA

    Pero todo empezó a cambiar precisamente tras la entrada del equipo madridista en la historia del máximo torneo continental al ser el primero en reeditar corona bajo el formato actual y firmar un doblete que no se hacía desde hace casi tres décadas (1958). Siguió ganando títulos, pero se desconectó demasiado pronto de la Liga, mientras que el FC Barcelona, al que había desarbolada en la Supercopa, la dominaba sin perder y era capaz de ganar 0-3 en el Bernabéu.

    Las críticas empezaron a asomar con más afluencia, pero Zidane apenas levantó la voz ni cambió su discurso de trabajar. Para aumentar los problemas, el Leganés le eliminaba en su propio estadio en cuartos de la Copa del Rey, la única competición que se le ha resistido y en la que apenas ha dejado brillo.

    Entonces, llegó el rescate en la adorada 'Champions'. La eliminatoria ante el PSG de Neymar, que partía como favorito, fue el primer paso para agarrarse a una tabla para alcanzar una nueva final, con más sufrimiento, bastante más suerte y menos buen fútbol que el año anterior.

    En Kiev, su idilio con las finales se mantuvo y tras batir al Liverpool sumó su noveno título en dos años y medio, tres más de los que levantó como jugador madridista en sus cinco temporadas para acabar su periplo en el banquillo con 104 victorias, 29 empates y 16 derrotas.

    Zidane se marcha como el segundo entrenador más laureado de la historia del club y en busca de acechar a Miguel Muñoz, que ganó 14, y deja otros récords como los 40 partidos sin perder o los 73 seguidos marcando. Sin embargo, igual que en su época de futbolista ha preferido dar un paso a un lado sin histrionismos para que el Real Madrid no pierda su ambición por ganar.

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