5 de junio de 2020
7 de abril de 2020

Gestas del deporte: El regreso de Tiger Woods

Gestas del deporte: El regreso de Tiger Woods
Tiger Woods gana el Masters de Augusta en 2019 - JASON GETZ/TNS VIA ZUMA WIRE/DPA - ARCHIVO

Ganar, ganar, tocar fondo y volver a ganar 11 años después, el golfista estadounidense alzó su 15º 'grande'

MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -

Ganar es muy difícil, lo normal en deporte es perder porque sólo gana uno. Es más complicado aún volver a ganar. Los mejores son capaces de hacerlo casi cada fin de semana de cada año. Mantenerse ahí es el desafío del deportista de elite aunque en el golf es muy raro ver ganar al mismo o a la misma dos domingos seguidos.

Con la entrada del siglo XXI, Tiger Woods era ya historia del deporte con letras mayúsculas, poseedor de los cuatro 'Grand Slam' del golf, imagen de las mayores firmas y el mejor pagado del mundo. Un ganador nato que sin embargo dejó boquiabiertos a todos casi 20 años después, cuando en abril de 2019 recuperó en el Augusta National Golf Club la gloria perdida e incluso mancillada.

Fue un regreso a lo más alto que, si bien preparó con algunos avisos previos, pocos confiaban en ver. Los más nostálgicos quizá, pero las hazañas de Tiger habían quedado en recuerdos lejanos, en corrillos de golf entre los más veteranos: sus mejores victorias, las más épicas, la carrera con Jack Nicklaus contra la intimidad peor llevada, las lesiones y operaciones, el hundimiento.

Siendo un veinteañero, el 'Tigre' dio un vuelco al golf, atrajo al gran público y se hizo icono del deporte. El jugador nacido en California irrumpió con su disciplina militar, su mentalidad ganadora, su preparación física y, por supuesto, con una calidad única. Una mezcla que le hizo batir récords y crecer como ídolo y figura destinada a relevar al 'Big Three' de décadas atrás.

Nicklaus, Arnold Palmer y Gary Player eran héroes de otra época y el golf moderno encontró en Tiger un referente. Los cuatro 'grandes' seguidos que logró desde el US Open de 2000 en Pebble Beach, lo que para muchos es la mayor exhibición jamás vista en golf, hasta el Masters de 2001 alimentaron a nuevas generaciones.

El 'Tigre' entró favorito a la carrera contra los 18 'majors' de Nicklaus y llegó a los 14 con el US Open de 2008. No todo eran alegrías. El desgaste físico y mental, la muerte de su padre en 2006 y varias operaciones de rodilla, le hicieron perder de vista la meta hasta tocar fondo en lo personal y lo profesional.

EL HUNDIMIENTO: SE CAE EL MITO

Un accidente de coche a finales de 2009 destapó una turbia vida de infidelidades que terminó con su matrimonio y le llevó a anunciar una "retirada indefinida". Tiger pasó mes y medio de rehabilitación y en febrero hizo una declaración pública de arrepentimiento. El gran campeón llorando avergonzado ante su madre y amigos.

Woods perdió sponsors e hizo cambios en su equipo pero pareció atajar la crisis cuando en 2013 recuperó su juego y volvió a ser número uno. Sin embargo, las molestias físicas desembocaron en un problema de espalda que le supusieron cuatro operaciones entre 2014 y 2017. Tras la última apareció de madrugada inconsciente al volante de otro coche accidentado cerca de su casa.

Otra imagen que quiso cargarse al mito, fichado por la policía con cara destruida, en lo que defendió como una mala mezcla de medicamentos. El gigante se tambaleó, cayó hasta el número 1.199 del mundo, y rozó la lona. Más de dos años en total sin competir y cada vez más fuera de esas quinielas con Nicklaus, Tiger era si acaso respetado por su pasado pero compadecido por su presente.

VOLVER A GANAR UN 'MAJOR' 11 AÑOS DESPUÉS

"Tuve serias dudas de si volvería. No podía hacer nada, busqué al menos tener una vida normal", confesó el 14 de abril de 2019, ya con su quinta chaqueta verde. A finales de 2017 desapareció el dolor, regresó a los campos y el talento reverdeció solo. La excitación creció cuando comenzó a estar en la pelea los domingos y volvió el runrún: el 'Tigre' andaba suelto de nuevo.

Verle acechar el 'British' y el Campeonato de la PGA de 2018, y ganar en el Circuito de la PGA cinco años después, devolvió a miles de fieles a los campos. Llegó entonces Augusta, un santuario para todos los golfistas, más si eres Woods y ganaste ahí el primero de tus 'grandes' en 1997. El exnúmero uno retó a las generaciones que le tenían como ídolo, al mal tiempo y a la presión.

El viernes se quedó los focos, aunque con mucha gente enchufada. Con una tarjeta de 67 el sábado, el Tiger de antaño volvía a estar en la pelea por tercer 'grande' seguido, de nuevo contra Francesco Molinari, el hombre de moda en 2018 y que le cortó las alas en el 'British'. "Me levantaré a las 3:45 y estaré preparado", amenazó. La previsión de mal tiempo adelantó la jornada final.

Como el resto de la semana, muchos lo intentaron. Molinari, Brooks Koepka e Ian Poulter sucumbieron en Rae's Creek, el arroyo del hoyo 12. El español Jon Rahm, Dustin Johnson, Jason Day, Rickie Fowler y Webb Simpson apretaron pero no llegaron. Mientras, Tiger arrancó en los segundos nueve y no se detuvo hasta la emotiva celebración con sus hijos, como él abrazó a su padre aquella primera vez. Era el 15º 'major' por fin, a tres de Nicklaus.

La gesta de Tiger puso patas arribas el mundo del deporte. Serena Williams lo definió como "grandeza sin igual", Kobe Bryant le veneró en redes sociales y Stephen Curry escribió "el mayor regreso de la historia del deporte". Magic Johnson, Tom Brady, Rafa Nadal o el propio Nicklaus. Todos eran conscientes del momento histórico, porque ganar es muy difícil, pero ser capaz de regresar de lo más oscuro de la vida a la gloria es de elegidos.