20 de mayo de 2019
  • Domingo, 19 de Mayo
  • 9 de agosto de 2008

    JJ.OO/Ciclismo.- (Ampl.) Samuel Sánchez cierra el círculo con el oro olímpico en Pekín

    Su triunfo enjugó la decepción del abandono de Freire y completó un curso de ensueño tras el Giro de Contador y el Tour de Sastre

    JUYONGGUAN (CHINA), 9 Ago. (del enviado especial de EUROPA PRESS, Gaspar Díez) -

    El corredor Samuel Sánchez logró la primera medalla para la delegación española en los Juegos Olímpicos de Pekín, la más preciada, la de oro, después de imponerse al sprint al italiano Davide Rebellin y al suizo Fabian Cancellara, plata y bronce, respectivamente, en la prueba en ruta.

    El asturiano fue el primero en cruzar la línea de meta tras una prueba disputada sobre 245,4 kilómetros y con final en Juyongguan, junto a la Gran Muralla china, y cierra el círculo de éxito en 2008 del ciclismo nacional con los triunfos de Alberto Contador en el Giro de Italia y el más reciente de Carlos Sastre en el Tour de Francia.

    "Es el mejor comienzo de España en los Juegos en toda su historia", apuntaba el secretario de Estado, Jaime Lissavetzky, mientras conversaba al otro lado con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y trataba de pasarle el móvil al triunfal Samuel Sánchez.

    El oro olímpico de Samuel Sánchez enjugó la decepción que supuso horas antes el abandono por problemas estomacales del tricampeón del mundo Óscar Freire, la principal opción española al primer lugar del cajón del podio junto al murciano Alejandro Valverde.

    La foto con las manos en la cara para ocultar el llanto feliz no estaba prevista para Sánchez, con un currículo brillante, pero no comparable con el de Freire, Alejandro Valverde, Alberto Contador y Carlos Sastre.

    Pero el asturiano cogió el 'corte' bueno en la última de las siete vueltas a un circuito de 23,8 kilómetros, en las faldas de la Gran Muralla, que serpenteaba en la meta entre el verde y parecía alcanzar un cielo plomizo, en el que la humedad asfixiaba (90 por ciento) y el calor ahogaba a prensa y espectadores de las tribunas. "No me lo creo, hasta que no hable con mi casa, con mis amigos, no lo creo", decía aún incrédulo el asturiano.

    La crónica de la victoria de Sánchez no tuvo el mejor prólogo, pues a falta de tres vueltas para el final, con 70 kilómetros de asfalto aún que recorrer, rampas del cinco por ciento que en el último kilómetro y medio alcanzaban el diez de porcentaje, el estómago de Óscar Freire dijo basta.

    El cántabro había sentido náuseas desde la primera vuelta, sus privilegiadas piernas no daban más, rompía a sudar demasiado pronto mientras sus rivales apenas resoplaban un poco y puso pie en tierra. Freire, con un don especial en las clásicas, las pruebas de un día como los Mundiales, acabó de una forma frustrante su participación en sus terceros y últimos Juegos. "¿Londres 2012? Los veré por la tele, seré ya muy mayor", indicó entre bromas.

    Sánchez culminó con éxito la estrategia dibujada por Paco Antequera en la pizarra. Carlos Sastre, el flamante amarillo del Tour, ejercía de capitán. 'Alejandro resguárdate del viento por aquí', 'Samuel, ve por allá, contrólame a ése', 'Alberto, ...', decía el madrileño, cuñado del malogrado 'Chaba' Jiménez.

    El líder del CSC se había colado en una escapada previa que perseguía a dos aspirantes a héroes, el chileno Patricio Almonacid y el boliviano Horacio Gallardo. El dúo americano rodó durante algunas vueltas en cabeza, con cierta ventaja respecto a un grupo de 26 corredores entre los que figuraban el propio Sastre, el italiano Marzio Bruseghin y el alemán alemán Jens Voigt.

    La fuga acabó en la nada y de los 24 saltaron el ucraniano Ruslan Pidgorny y el bielorruso Aliaksandr Kuchynski, también neutralizados más tarde. El austriaco Christian Pfannberger protagonizó el último intento fallido, justo poco antes de rebasar la meta por penúltima vez, donde Paolo Bettini, 'El Grillo', buscaba con la mirada desafiante a sus rivales.

    SAMUEL SÁNCHEZ SE METE EN EL GRUPO DE VALIENTES.

    Con Óscar Freire fuera de juego, Alberto Contador consumió sus últimas fuerzas en los relevos de España antes de dejarse caer del pelotón de los candidatos, en los que se vivió un desenfreno hasta la llegada.

    Entonces, se formó un grupo de cinco corredores: el luxemburgués Andy Schlek, el ruso Alexander Kolobnev, el australiano Michael Rogers, el italiano Davide Rebellin y Sánchez. Cinco ciclistas para tres puestos en el panteón de la gloria. Sobraban dos, Kolobnev y Rogers, que quedaron descolgados, primero, se engancharon a la rueda de Schleck, Sánchez y Rebellin a falta de algo más de un kilómetro a la estela del imperial Fabian Cancellara, doble campeón del mundo contrarreloj, una locomotora que vino como un rayo remontando desde atrás.

    Pero a Cancellara no le aguantó tanto el fuelle y se quedó clavado en la rampa final, el diez por ciento en contra de lograr la gloria olímpica, que se la llevó un asturiano, Samuel Sánchez, más rápido también que Rebellin. El oro de Sánchez es el primero en ruta para el ciclismo español.

    Poco importaron ya los problemas de estómago de Freire, el decimotercer puesto de Valverde, el 49 de Sastre o el abandono a última hora de Contador. El miércoles el risueño madrileño tendrá en la crono la oportunidad de añadir el título olímpico al rosa del Giro en 2008 y de ampliar la cosecha inigualable en este curso de éxito.