17 de septiembre de 2019
17 de octubre de 2018

Adicae cree que el Impuesto a las Transacciones Financieras "se queda corto" al no afectar a fondos buitre

Critica que se grave por igual los movimientos de los pequeños accionistas como de los grandes capitales

MADRID, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

Adicae cree que el Impuesto a las Transacciones Financieras incluido en el nuevo plan presupuestario del Gobierno de Pedro Sánchez "se queda corto", puesto que no afecta ni a los fondos buitre ni a las operaciones con derivados.

Al mismo tiempo, la asociación se ha posicionado en contra de que grave los movimientos de capital de los pequeños accionistas, ya que, a falta de información más detallada, el nuevo impuesto, del 0,2% sobre la compraventa de acciones, se aplica por igual a todas las operaciones.

"Adicae cree que el impuesto debe estar orientado a frenar los movimientos especulativos a corto plazo, mitigar la evasión fiscal y estabilizar los mercados, y para ello debe gravar únicamente a los grandes capitales sin perjudicar a los pequeños ahorradores", ha subrayado.

De esta forma, la asociación considera "un error" gravar solo las operaciones sobre acciones emitidas en España y haber dejado sin impuesto a las operaciones con derivados y los fondos buitre.

Según se desprende del texto acordado y ya enviado a Bruselas, es el operador financiero el que pagaría el impuesto y no el accionista, por lo que es de vital importancia evitar que finalmente la tasa se repercuta al consumidor, especialmente en las grandes operaciones de fondos de inversión y de pensiones, donde se mueven volúmenes muy relevantes de dinero.

Adicae se compromete a exigir ,tanto a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como al Banco de España, que no se queden con los brazos cruzados y cumplan con su papel de protección de los consumidores. "Deben vigilar de cerca a las entidades financieras y su aumento de las comisiones y de los precios por los servicios prestados", ha precisado.

Así, considera "más necesario que nunca" acabar con la arbitrariedad de los grandes bancos en el cobro de comisiones, que ha disparado los beneficios de la banca en un contexto de tipos bajos y continuos varapalos judiciales hasta los 20.000 millones anuales.