18 de septiembre de 2019
7 de junio de 2009

Economía/Finanzas.-Crear un 'banco malo' en España para comprar activos tóxicos costaría 100.000 millones, según el IESE

MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

Crear un 'banco malo' en España encargado de aglutinar los activos problemáticos o tóxicos del sistema financiero tendría un coste total de 100.000 millones de euros, según un estudio de la escuela de negocios IESE, al que tuvo acceso Europa Press, y que defiende esta iniciativa como solución a la crisis actual.

Este banco haría de 'chivo expiatorio' de los excesos cometidos por el sector bancario en el mercado inmobiliario durante la época de bonanza comprando activos hipotecarios equivalentes a cerca del 10% del Producto Interior Bruto (PIB) de 2008.

Estos 100.000 millones de euros corresponden también al 20% del total de las hipotecas otorgadas por bancos y cajas de ahorros españoles, teniendo en cuenta que el volumen de créditos hipotecarios suma casi 500.000 millones de euros.

El estudio defiende que crear un 'banco malo' contribuiría a frenar la espiral financiera en que está inmersa la economía española, caracterizada por la caída del consumo y la disminución de la concesión de créditos por parte de las entidades, lo que entorpece la recuperación económica.

La posibilidad de aglutinar los activos inmobiliarios y segregarlos de los balances de las entidades financieras permitiría reducir la aversión al riesgo y sanear los patrimonios financieros de los bancos y de las cajas, sentando las bases para que el sector financiero remontara el vuelo.

La banca española no está expuesta a los activos tóxicos que originaron la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos y que se propagó por todo el mundo, pero cuenta con activos inmobiliarios causantes de la escalada de la morosidad y cuyo valor se ha desplomado por el derrumbe del mercado.

Así, el banco expiatorio se perfila como una institución que adquiere, en nombre del Estado, activos malos pagándolos con dinero bueno, o con deuda pública negociable, y gestiona su venta posterior. En realidad, no tendría por qué ser un banco, ya que su misión no sería ni captar ni prestar dinero, sino sólo gestionar un patrimonio público.

El IESE reconoce que el problema de este proyecto sería la valoración de los activos inmobiliarios a comprar por parte del banco malo, ya que fijar un precio bajo podría implicar reconocer pérdidas por parte de la entidad, y un precio alto supondría un mal uso del dinero público.

LA GRAVE SITUACIÓN JUSTIFICA EL COSTE COLOSAL.

"El proyecto está lleno de dificultades y su coste sería colosal, pero la situación es lo bastante grave como para que merezca la pena afrontarlas", dice el informe, tras advertir que fijar los precios equivale a decidir qué entidades subsistirán, cuáles deben ser absorbidas, y cuáles desaparecer.

No obstante, apunta que "no parece imposible" una emisión de deuda pública por importe de 100.000 millones de euros, y añade que el Estado podría recuperar una parte de la cantidad desembolsada mediante la venta de los activos inmobiliarios en circunstancias más favorables que las actuales, porque el Estado dispone de más tiempo que las entidades privadas para desprenderse de ellos.

El informe recuerda las palabras de un antiguo presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Blinder, quien se preguntaba: "ya que todo indica que vamos a crear un 'banco malo' tarde o temprano, ¿no sería mejor crearlo pronto?".