7 de marzo de 2021
14 de marzo de 2008

Economía/Finanzas.- Los líderes europeos expresan su preocupación por la fortaleza del euro

Piden a los bancos que revelen sus pérdidas y se declaran preocupados por las presiones inflacionistas

BRUSELAS, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los jefes de Estado y de Gobierno expresaron hoy su preocupación por la fortaleza del euro frente al dólar y al resto de divisas internacionales y alertaron de que la fuerte volatilidad de los tipos de cambio puede perjudicar al crecimiento económico. Los líderes europeos pidieron a las entidades financieras que revelen las pérdidas que les han causado las turbulencias financieras para que se recupere la confianza y se declararon preocupados por las presiones inflacionistas, que hasta ahora han impedido al Banco Central Europeo (BCE) recortar los tipos de interés.

La referencia a los tipos de cambio se introdujo en el último minuto en las conclusiones de la cumbre europea de primavera a petición del primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, según explicaron fuentes diplomáticas. Pero fue el presidente francés, Nicolás Sarkozy, el que se mostró más satisfecho por esta alusión. "Habría sido inconcebible que el Consejo Europeo quedara en silencio sobre este punto", dijo. Francia es el Estado miembro que más se ha quejado de que la fortaleza del euro perjudica a sus exportaciones.

En las conclusiones de la cumbre, los líderes europeos señalaron que las perspectivas económicas "se han deteriorado recientemente como consecuencia de la ralentización de la actividad económica en Estados Unidos, el aumento de los precios del petróleo y de los productos básicos, y las turbulencias en curso en los mercados financieros". "La excesiva volatilidad y los movimientos desordenados en los tipos de cambio no son deseables para el crecimiento económico. En las actuales circunstancias, estamos preocupados por los excesivos movimientos de los tipos de cambio", agregaron.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, afirmó que "gracias a que tenemos una moneda estable, el Banco Central Europeo ha estado respondiendo a las turbulencias financieras con oportunas inyecciones de liquidez". "Esto demuestra que el BCE hará lo que sea necesario para garantizar la estabilidad financiera", agregó.

Los jefes de Estado y de Gobierno subrayaron que el estado del sistema financiero internacional sigue siendo "frágil" y reclamaron a bancos y demás entidades financieras que suministren rápidamente información sobre las pérdidas sufridas por la crisis de las hipotecas de alto riesgo de EEUU con el objetivo de restablecer la confianza y estabilizar la situación. El ministro esloveno de Finanzas y presidente de turno del Ecofin, Andrej Bajuk, dijo esta semana que estas pérdidas se estiman entre 400.000 y 500.000 millones de dólares y hasta ahora sólo han emergido 135.000 millones.

También el primer ministro británico, Gordon Brown, lanzó un llamamiento a la transparencia y reclamó a los bancos que publiquen sus pérdidas para recuperar la estabilidad financiera. Brown aseguró que el actual "es uno de los periodos de mayor incertidumbre" en los mercados "de los últimos años" y admitió que la volatilidad en los tipos de cambio "preocupa a la gente". Por ello, insistió que "resulta todavía más esencial que impulsemos una agenda centrada en la estabilidad y las reformas económicas".

Como mejor respuesta a las turbulencias, los jefes de Estado y del Gobierno propusieron cuatro medidas concretas: mejorar la transparencia para los inversores, mercados y reguladores; mejorar las normas de valoración, especialmente en lo que respecta a los activos no líquidos; reforzar el marco cautelar y la gestión de riesgos en el sector financiero; y revisar el papel de las agencias de calificación de riesgos.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que "es muy evidente que necesitamos una mayor transparencia de los mercados financieros, lo que incluye a los fondos soberanos". Por ello, destacó el compromiso de los Veintisiete de "reforzar todos los sistemas de alerta temprana de los organismos multilaterales" para "actuar de forma más inmediata". En todo caso, dijo que "la fortaleza del euro y el saneamiento de nuestras finanzas públicas" permite que la UE esté mejor preparada que en otros momentos para hacer frente a las turbulencias y a la "desaceleración".

Zapatero resaltó además que "hay que estar también atento a las presiones inflacionistas". Esta preocupación aparece reflejada en las conclusiones de la cumbre de primavera. Los Veintisiete alertan de que "los considerables aumentos recientes de los precios de los alimentos y la energía han contribuido a las presiones inflacionistas". Reclaman que se eviten "políticas distorsionadoras", por ejemplo la reducción de los impuestos especiales para los carburantes, y que se apliquen políticas "que erradiquen las posibles limitaciones de abastecimiento".

FONDOS SOBERANOS

Los Veintisiete apoyaron además la creación a nivel internacional de un código de conducta de carácter voluntario para aumentar la transparencia de los fondos soberanos, propiedad de países como China, Rusia o Arabia. Las conclusiones destacan que este tipo de fondos "han desempeñado un papel muy útil en calidad de suministradores de capital y de liquidez con una perspectiva de inversiones a largo plazo". Sin embargo, alertan de que "el surgimiento de nuevos agentes del mercado cuyas estrategias inversoras y objetivos acusan una transparencia limitada ha dado lugar a ciertas inquietudes respecto de potenciales prácticas no comerciales".

Pese a todas estas preocupaciones, los líderes europeos reiteraron que "los fundamentos básicos de la economía de la UE siguen siendo sólidos". Los déficits públicos se han reducido en más de la mitad desde 2005 y la deuda también ha descendido hasta situarse por debajo del 60 por ciento. En los dos últimos años se han creado además 6,5 millones de puestos de trabajo. La economía de la UE crecerá este año un 2%, según las últimas previsiones del Ejecutivo comunitario.

En este contexto, los jefes de Estado y de Gobierno, reclamaron que se evite la complacencia y prosigan las reformas estructurales en el marco de la estrategia de Lisboa de crecimiento y empleo. Tres deben ser las prioridades entre 2008 y 2010: invertir en conocimiento e innovación; apoyar a las pequeñas y medianas empresas (pymes); y modernizar los mercados laborales.

En el primer capítulo, los líderes europeos se marcan un nuevo objetivo: "que todas las escuelas dispongan de Internet de alta velocidad para 2010". Piden "esfuerzos suplementarios", especialmente del sector privado, para alcanzar una inversión del 3% del PIB en I+D en el mismo año. También abogan por impulsar "proyectos fundamentales" como el sistema de radionavegación por satélite Galileo o el Instituto Europeo de Tecnología. Finalmente, reclaman eliminar todos los obstáculos a la libre circulación del conocimiento, creando una "quinta libertad".

En cuanto a las pymes, los Veintisiete reclaman que se apruebe con rapidez la ley sobre la pequeña empresa que presentará la Comisión durante las próximas semanas y que se reduzcan las cargas administrativas y que se mejore su acceso al comercio internacional. Para ello, la UE pide "mantener los esfuerzos para lograr un acuerdo ambicioso, equilibrado y global en la ronda de Doha para el desarrollo".

Finalmente, respecto al mercado laboral, el Consejo Europeo aboga por aumentar la inversión en educación, abordar el impacto en el empleo de la migración de nacionales de terceros países, reducir el abandono escolar, rebajar las tasas de paro juvenil y mejorar los servicios de guardería de calidad para conciliar mejor la vida laboral con la familiar.