24 de junio de 2019
4 de octubre de 2016

Roldán (AEB): "No hay negocio bancario viable a medio plazo con tipos negativos"

Confía no obstante en que los tipos negativos dejarán de formar parte del panorama financiero "más pronto que tarde"

MADRID, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, ha advertido este martes de que no hay negocio bancario "viable" a medio plazo en un mundo de tipos negativos, aunque ha mostrado su convencimiento de que "más pronto que tarde" los tipos negativos dejarán de formar parte del panorama financiero.

Así lo ha señalado Roldán durante su intervención en el VII Encuentro Financiero organizado por Expansión y KPMG, en el que ha subrayado que los tipos de interés negativos representan una "seria distorsión" que "solo se puede mantener por un breve lapso de tiempo".

Roldán ha explicado que el tipo de interés es el precio que se paga al consumidor por "renunciar a consumir hoy y hacerlo el día de mañana", pero como el día de mañana es "incierto", al final supone la retribución "del sacrificio que supone ahorrar", por lo que un tipo negativo significa que "no se remunera ese sacrificio y, además, se penaliza la renuncia a gastar en el presente".

Desde el punto de vista del negocio bancario, ha indicado que, mientras que los tipos cero implican que la transformación de plazos no tiene valor, los tipos negativos suponen que se destruya valor en este proceso de la transformación de plazos, fundamentalmente "por la imposibilidad práctica de aplicar tipos negativos a los depósitos minoristas, cuya remuneración no puede bajar de cero".

Por ello, considera que no es una cuestión de "reexaminar la viabilidad del negocio bancario", ya que "con tipos de interés negativos, el núcleo principal del negocio deja de tener valor".
"No hay negocio bancario viable a medio plazo en un mundo de tipos negativos", ha enfatizado.

Además, ha recalcado que esto es "especialmente cierto para bancos comerciales que, como los españoles, centran su actividad en "financiar y dar servicios a la economía real, a las familias y las empresas, un modelo de negocio que no provocó la crisis y pudo, además, resistirla bastante bien". "Este es el modelo que está en riesgo", ha añadido.

En cualquier caso, ha dicho estar "convencido" de que "más pronto que tarde" los tipos negativos dejarán de formar parte del panorama financiero, lo que no hará desaparecer las dificultades, pues "probablemente la próxima década se caracterizará por unos niveles de tipos de interés más bajos que los vistos antes de las crisis", por elementos como el cambio tecnológico, la debilidad de la demanda global o el envejecimiento de la población, que provocan un descenso de los tipos de interés reales de equilibrio.

MEJORA "PAULATINA" DE LA RENTABILIDAD

Asimismo, el presidente de la AEB ha indicado que lo "relevante" en el sector bancario no es la cifra absoluta de beneficio, sino la rentabilidad en relación al capital. "En una economía de mercado el ROE de cualquier empresa debe cubrir el coste de capital demandado por accionistas y el sector bancario no es una excepción", ha añadido, recordando que para el sector bancario europeo ese coste de capitales se sitúa entre un 10% y un 12%.

En el caso de España, ha valorado que la rentabilidad presenta una "mejora paulatina" hacia el entorno del 6%, con "grandes diferencias entre unas entidades y otras, y con dificultades para que se aproxime al coste del capital en el corto plazo". A medio plazo, un sector que no es capaz de remunerar adecuadamente a sus accionistas "está abocado a experimentar un retroceso y, si esa tendencia se mantiene en el largo plazo, a desaparecer", ha alertado.

No obstante, ha matizado que a pesar de esta situación, resultado de un ROE que no cubre el coste del capital, la rentabilidad por dividendo, en un entorno de tipos negativos, "no es en absoluto despreciable", lo que "resta dramatismo".

El presidente de la AEB ha marcado como principales elementos que pesan sobre la rentabilidad del sector a corto plazo, las heridas de la crisis en los balances bancarios, los entornos de bajos o negativos tipos de interés, el impacto de una regulación "muy exigente, enormemente compleja y cambiante" tras la crisis y el impacto del mundo digital.

Según Roldán, las cicatrices están relacionadas con el patrón de niveles de préstamos dudosos muy elevados, aunque "bien provisionados y en claro descenso", niveles de activos adjudicados también elevados, aunque valorados a precios de mercado, y un crecimiento del crédito moderado, como resultado del continuado proceso de desapalancamiento de aquellas empresas y hogares que se sobreendeudaron en los años de la burbuja y lo hicieron a través de los bancos.

En cualquier caso, ha valorado que esas heridas "están ya cicatrizando" y ha augurado que a medida que se avance en el proceso de recuperación económica "su relevancia e impacto sobre la evolución de los resultados será menor".

"CÓCTEL DE MEDICINA REGULATORIA"

Sobre la complejidad regulatoria, ha apuntado que la dificultad no solo estriba en los costes de cumplimiento, más altos, o incluso en la "excesiva atención que los gestores deben dedicar a estos asuntos en detrimento de la gestión del negocio", sino sobre todo en el desconocimiento sobre cuál es el efecto del "cóctel de medicina regulatoria que se está proporcionando a los bancos".

"Me temo que los llamados estudios de impacto son solo aproximaciones burdas al verdadero impacto en términos globales", ha añadido.
En esta línea, sobre la revolución digital ha opinado que no debe estar basada en cimientos "tan blandos" como el arbitraje regulatorio, sino que hay que trabajar porque, ante una misma actividad, se establezcan "mismos riesgos y misma regulación".

Bajo este contexto, ha apuntado que el sector continúa su "lenta mejora" en un entorno, un 'new normal', "muy exigente" en el que "ni los volúmenes ni los márgenes van a ayudar en el corto plazo, aunque las necesidades de provisiones deben tender a disminuir a lo largo del tiempo, y por tanto contribuir a mejorar el ROE".

Por ello, ve "imprescindible" una actuación "decidida" vía control de costes que mejore la eficiencia y permita a los bancos competir sin complejos con los nuevos operadores fintech.