16 de enero de 2021
2 de diciembre de 2020

La pandemia restó un 12,7% de la masa salarial de España, el segundo mayor retroceso de Europa, según OIT

La pandemia restó un 12,7% de la masa salarial de España, el segundo mayor retroceso de Europa, según OIT
Trabajador del sector industrial. - AIQBE. - ARCHIVO

MADRID, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

La crisis del coronavirus se ha cebado de manera particularmente intensa con los trabajadores españoles, según constata la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ya que entre el segundo y el primer trimestre de 2020 se registró una caída del 12,7% en la masa salarial del país, el segundo mayor porcentaje entre los países de la UE y el Reino Unido, solo superado por la contracción del 13,5% observada en Portugal.

A nivel europeo, el impacto adverso medio en los salarios de la pandemia se limitó al 6,5%, con una reducción de un punto porcentual vinculada a la pérdida de empleos y de 5,5 puntos a la caída de horas trabajadas, según recoge la organización en su 'Informe Mundial sobre Salarios 2020-2021'.

La disminución de la masa salarial total (-6,5%) es sustancialmente menor que la disminución del número total de horas efectivamente trabajadas en los países europeos (-11,4%) "porque los trabajos peor pagados son los que se han visto más afectados por la caída del empleo y horas", explicó la OIT.

En el caso de España, esta pérdida de masa salarial refleja la destrucción de puestos de trabajo por la pandemia, lo que restó 3 puntos porcentuales al indicador de masa salarial, pero especialmente la reducción del número de horas trabajadas, con un aporte negativo de 9,7 puntos porcentuales a la evolución intertrimestral de la masa salarial en el país.

Según los cálculos de la OIT, el impacto sobre los salarios fue más severo en el caso de las mujeres, con la pérdida del 14,9% de la masa salarial, solo por detrás del efecto sufrido por las portuguesas (-16%), mientras que en el caso de los salarios masculinos la reducción en España fue del 11,3%, ligeramente por detrás del retroceso del 11,4% de los portugueses.

Por el contrario, entre los países de la UE y Reino Unido, la evolución menos negativa de los salarios en el segundo trimestre de 2020 respecto de los tres primeros meses del año se observó en Países Bajos (-1,7%), por delante de Croacia (-2,1%) y de Suecia (-2,5%).

Según la OIT, la pandemia de Covid-19 provocó que en el primer semestre de 2020 los salarios mensuales de dos terceras partes de los países sobre los que se disponía de datos oficiales se redujeran o crecieran más lentamente, advirtiendo, además, de que es probable que en el futuro cercano la crisis ejerza una inmensa presión a la baja sobre los salarios.

"El crecimiento de la desigualdad a causa de la crisis de la Covid-19 podría dejar un desolador saldo de pobreza e inestabilidad social y económica de enormes proporciones", ha advertido Guy Ryder, director general de la OIT, quien ha reclamado políticas salariales adecuadas que tengan en cuenta la sostenibilidad del empleo y de las empresas, en las que se aborden también las desigualdades y la necesidad de sostener la demanda.

"Si queremos reconstruir pensando en un futuro mejor, también hemos de plantearnos cuestiones incómodas, como por qué con tanta frecuencia las ocupaciones de gran valor social, como la de cuidadores/as y personal docente son sinónimo de sueldo bajo", ha añadido.

A este respecto, la OIT defiende que los sistemas de salario mínimo podrían ser un factor determinante para conseguir una recuperación sostenible y justa.

Según la organización, el 90% de los Estados Miembros de la OIT tiene establecida alguna modalidad de salario mínimo, aunque, incluso antes de comenzar la pandemia, a nivel mundial, 266 millones de personas -el 15% de todas las personas asalariadas del mundo- percibían una remuneración inferior a la del salario mínimo por hora, ya fuera a causa del incumplimiento de la normativa pertinente o porque su ocupación estaba excluida de la misma.

"Un salario mínimo adecuado pone al trabajador a salvo de una remuneración baja y reduce la desigualdad", señala Rosalía Vázquez Álvarez, una de las autoras del informe, para quien lograr la efectividad de las políticas de salario mínimo exige un conjunto exhaustivo e inclusivo de medidas.

"Significa lograr un mayor cumplimiento, ampliar la cobertura a más trabajadores, y establecer un salario mínimo a un nivel adecuado e ir actualizándolo, a fin de que el trabajador y su familia puedan tener un mejor nivel de vida", añade.

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