20 de mayo de 2019
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    Economía/Legal.- Emilio Botín declara por la compra de Aguas de Fuensanta por Banesto

    MADRID, 8 May. (EUROPA PRESS) -

    El presidente del grupo Santander, Emilio Botín, declaró hoy ante el Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid por su actuación en el proceso de compra del 45,3% de Aguas de Fuensanta, empresa vinculada a la familia de Rodrigo Rato, por la que Banesto pagó 6 millones de euros en 1999.

    Botín compareció ante el juez titular José Sierra durante 50 minutos y al salir de la vista se mostró sonriente, declinando hacer comentarios a la prensa. "Sin comentarios", se limitó a señalar el presidente del Santander a su salida, escoltado por cuatro agentes de seguridad.

    Tras esta declaración comenzó la comparecencia de su hermano y segundo accionista de Bankinter, Jaime Botín, imputado por los mismos hechos. Por su parte, el que fuera presidente de Banesto entre 1993 y 2002, Alfredo Sáenz, no acudió a declarar, a pesar de estar también citado como imputado. El abogado de la acusación particular, Antonio Panea, comentó a su llegada al juzgado que solicitará al juez que vuelva a citar a Sáenz para declarar.

    Fuentes cercanas a la defensa explicaron a Europa Press que este procedimiento proviene del "equipo habitual" del ya fallecido ex consejero de Banesto Rafael Pérez Escolar, que ha planteado una treintena de procedimientos judiciales contra Emilio Botín "sin haber ganado ninguno".

    Además, las mismas fuentes recordaron que los créditos fueron concedidos cuando Mario Conde estaba al frente de Banesto e indicaron que la compra del 45,3% de Aguas de Fuensanta fue "una manera de liquidar el crédito". Asimismo, indicaron que no hubo trato de favor porque Aguas de Fuensanta tenía ofertas de otras empresas del sector.

    El juez les imputa a todos ellos presuntos delitos de apropiación indebida, administración desleal, falsedad en documento mercantil, cohecho y negativa a socio del derecho de información. Según los denunciantes, Banesto adquirió el 43,5% de Aguas de Fuensanta pagando un sobreprecio para "ganarse el favor de Rato" y "cancelar créditos impagados" de los vendedores cuando la empresa "presentaba una situación de quiebra técnica".