20 de abril de 2019
  • Jueves, 18 de Abril
  • 24 de septiembre de 2014

    Londres supera a Hong Kong como la ciudad más cara del mundo en cuanto a vivienda y espacio de trabajo

    MADRID, 24 Sep. (EUROPA PRESS) -

    Londres se ha convertido en la ciudad más cara del mundo para las multinacionales por coste de ubicación de sus empleados, tras superar a Hong Kong, que había mantenido hasta ahora el primer puesto durante los últimos cinco años, según el análisis de la consultora inmobiliaria internacional Savills.

    Nueva York y París completan el grupo de las cuatro ciudades en cabeza, en las que el coste combinado de alquiler de residencia y espacio de trabajo supera los 100.000 dólares (77.826,33 euros) por empleado al año.

    Estas cuatro ciudades encabezan el ranking desde que se empezó a hacer en 2008, lo que, según el estudio, refleja la estabilidad relativa de los mercados residencial y comercial en las ciudades maduras tras la crisis, en comparación con las ciudades surgidas más recientemente.

    El índice mide el coste total por empleado en dólares, combinando el coste por alquiler de vivienda y por espacio de trabajo en doce ciudades globales. Las fluctuaciones en el coste total reflejan no solo la competitividad de una ciudad en el mercado inmobiliario residencial y de oficinas, sino que tiene en cuenta las tasas y gastos para el inquilino a nivel local y el impacto de las variaciones del tipo de cambio en el precio de hacer negocios en un escenario global.

    La caída de los alquileres de vivienda y el debilitamiento de la moneda ha reducido la competitividad de Hong Kong, registrando un -5,6% en los primeros seis meses de este año, lo que supone una tasa anualizada de -11.2%. De hecho, el índice muestra que el precio medio actual de alquiler de espacio residencial y de oficinas en Hong Kong ha vuelto a los niveles de 2008, 116.000 dólares por empleado por año (90.273,07 euros).

    En cambio, el coste inmobiliario en Londres ha subido a una tasa anualizada del 10,6%, en base dólar, con lo que se ha convertido en la ciudad más cara del mundo en cuanto a ubicación de personal para una compañía, 121.000 dólares por empleado al año (94.162,90 euros). Esta situación se ha dado por la reciente apreciación de la libra esterlina frente al dólar estadounidense.

    En total, el coste en dólares del alojamiento residencial y comercial en Londres se ha incrementado en un 39% desde 2008. Pero a pesar de su ascenso en el ranking, Londres sigue lejos del récord alcanzado por Hong Kong en 2011, con 128.000 dólares por empleado al año (99.605,88 euros).

    Además, Hong Kong se mantiene como la única ciudad de una economía reciente o emergente que figura entre las cinco principales. Su posición con respecto a los mercados de China continental significa que es poco probable que pierda esa condición en el futuro previsible, a pesar del enfriamiento del mercado inmobiliario. La ciudad sigue siendo la más cara en la que comprar una propiedad residencial, con precios de un 40% por encima de Londres, aunque la brecha se está acortando.

    TOKIO BAJA A LA QUINTA POSICIÓN

    Tokio, por su parte, ha bajado de la tercera a la quinta posición, pues las rentas han caído o se han estancado después de 2008 y se han reducido en un 23%. Recientemente, sin embargo, las políticas económicas adoptadas han arrojado mejores condiciones económicas y estimulado el crecimiento del alquiler. Con 76.000 dólares por persona (59.148,67 euros), la implantación en Tokio es significativamente más barata para las empresas que en cualquiera de las otras cuatro ciudades en el grupo de cabeza.

    Por otro lado, Río de Janeiro y Sidney, comparativamente más asequibles, han visto un aumento significativo respecto al precio de la vivienda y el espacio de trabajo desde el año 2008, un 85% y 58%, respectivamente. Río todavía es altamente competitiva, con un coste de apenas 32.000 dólares por persona (24.906,40 euros) y Bombay mantiene su posición como la ciudad más barata del mundo, con 30.000 dólares por persona y año (23.349,75 euros), con un descenso del 21% desde 2008.