14 de diciembre de 2019
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  • 25 de mayo de 2010

    Economía/Empresas.- Boeing insta a los Estados a impulsar las propuestas de la industria para reducir la emisión de CO2

    Reducir en un minuto la trayectoria media de un avión permitiría recortar en 8,4 millones de toneladas la emisión de CO2

    MADRID, 25 May. (EUROPA PRESS) -

    Boeing apeló hoy a los Gobiernos a respaldar las propuestas de la industria aérea en materia de sostenibilidad para impulsar que su aplicación sea un realidad de cara a la reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera, de la que la aviación es responsable en un 2%, porcentaje que podría elevarse al 3% en 2050, año para el que el sector se ha marcado la meta de "un impacto cero" de sus emisiones.

    "La industria no puede actuar de manera unilateral es necesario que la Administración respalde nuestras propuestas para impulsarlas", aseguró hoy el vicepresidente de Boeing y presidente del fabricante en España y Portugal, Pedro Argüelles durante su intervención en la ponencia 'El reto de la aviación comercial ante el cambio climático', organizada por la Asociación de Periodistas de Información Medioambiental (APIA).

    Para Argüelles, este reto "ambicioso" de que el efecto de las emisiones de la industria aérea sea neutro en 2020 y cero para el año 2050 requiere la capacidad de desarrollar una industria aeronáutica sostenible y eficaz, de lo que dependerá el futuro del sector.

    "De no lograrlo nuestro futuro se verá amenazado, lo que afectará no sólo a fabricantes y operadores sino a los propios usuarios", opinó, dado que el crecimiento de la economía arrastra inevitablemente al aumento del transporte aéreo y, por tanto, al incremento de las emisiones de gases contaminantes.

    Para lograr este objetivo, Boeing se ha marcado como objetivo lanzar al mercado nuevos aviones que supongan una reducción del 15% de las emisiones de CO2, como consecuencia de una mejora de su eficiencia, y un ahorro de hasta un 20% del uso de combustible para 2020, según el modelo, gracias a la sustitución de la flota por aeronaves de nueva tecnología, "con la vocación de compatibilizar una mayor capacidad con los compromisos medioambientales que la sociedad requiere".

    Además, de trabajar en otras dos aéreas como la mejora del sistema de gestión del tráfico aéreo, que permita reducir hasta un 12% estas emisiones, y la utilización de combustibles alternativos, conocidos como biocombustibles de tercera generación, para "neutralizar" las emisiones de efecto invernadero.

    En esta línea, destacó que el nuevo 787 de Boeing, del que ha vendido 851 unidades, y cuya primera entrega prevé realizar a finales de este año a la aerolínea japonesa ANA, consume un 20% menos de combustible, siendo más eficiente que un vehículo híbrido de última generación, con menor consumo incluso por asiento con una ocupación media del 50%, también si se compara con el AVE.

    Argüelles subrayó que Boeing dedica más del 75% de su inversión en I+D a medidas que tienen que ver con el impacto medioambiental, y que pueda ya presumir de que el 100% de sus plantas de producción disponen de la certificación ISO 14001, y de sus propios centros de 'reciclaje' de aviones una vez que su vida se ha agotado.

    APUESTA POR LOS BIOCOMBUSTIBLES.

    Si se redujera en un minuto la trayectoria media de un avión se lograría reducir hasta 8,4 millones de toneladas de CO2, según estimaciones de la Asociación Internacional de Aerolíneas (IATA), recorte que unido a la implantación de maniobras de descenso continuado (CBA), llamadas 'aproximaciones verdes', para ahorrar 226 kilos de combustible por cada vuelo, permitiría fijar un sistema de ordenación del tráfico aéreo "más eficaz a todos los niveles, que situaría a corto plazo al sector en el objetivo de mejorar en un 12% su gestión", explicó el ejecutivo.

    No obstante, para Boeing la gran apuesta es el uso de los biocombustibles, generados a partir de materias como las algas, la jatropha, el coco o la camelina, que no compiten con la cadena alimentaria y que no requieren grandes cambios en las infraestructuras aeroportuarias actuales, además de ser susceptibles de mezclarse con el queroseno convencional.

    Así, resaltó los buenos resultados de las pruebas realizadas junto a compañías como Virgin Atlantic y el fabricante de motores General Electric, así como el primer vuelo realizado con motores propulsados por pilas de combustible que no emiten CO2, gracias al "enorme esfuerzo" realizado por Boeing en este sentido.

    Finalmente, opinó que en un futuro "los tiros podrían ir" por la implantación de tecnología 'Start & Stop', similar a la utilizada por el sector del automóvil, para la reducción de la emisión de CO2 en pista para sacar el mayor rédito posible a la eficiencia de un avión.