27 de junio de 2019
3 de agosto de 2016

Cómo gestionar tu dinero de manera independiente

Cómo gestionar tu dinero de manera independiente
EUROPA PRESS

MADRID, 5 Dic. (EDIZIONES) -

Administrar bien las finanzas personales o familiares es indispensable para el buen desarrollo de la salud de la economía empresarial pero también para la doméstica. Saber gestionar los ingresos, los gastos, evaluar los riesgos de contraer una deuda o afrontar un imprevisto económico es fundamental para tener una economía autónoma.

Y es que, depender de las entidades financieras para gestionar todos los aspectos de la economía personal, puede suponer un riesgo para la autonomía y la plena libertad de decisión.

Por eso, para que la dirección de tus finanzas pueda ser totalmente libre e independiente, desde Mercado Financiero hemos recopilado algunos consejos, que si sigues, mejorarán tu autonomía:

1. CONTROLAR LAS CUENTAS:

Controlar cuáles son los gastos y los ingresos diarios y mensuales es esencial, apuntan desde Self Bank, quienes recomiendan conocer cuáles son las comisiones que las entidades financieras cobran por cada transacción y saber cuánto dinero se tiene disponible en cada momento.

2. MANTENERSE INFORMADO:

Otro requisito para poder ser autónomo a la hora de gestionar el dinero personal es la información. Es importante estar al día de las noticias económicas nacionales y mundiales pero también de las de la entidad financiera de la que se es cliente.

Es fundamental prestar atención a los correos o cartas que el banco envía ya que pueden contener información relevante sobre cambios en la gestión o en las comisiones.

Además, para que la gestión sea más ágil, es también recomendable conocer las funciones y aplicaciones de la banca electrónica que la entidad nos ofrece y demás aplicaciones financieras que nos puedan ser de utilidad.

3. EVALUACIÓN DE NECESIDADES Y COMPARACIÓN:

A la hora de abrir una cuenta en una entidad financiera, es recomendable plantearse cuáles son las necesidades que se tienen y para qué se necesita la cuenta. Dependiendo de la respuesta, se deben estudiar las condiciones de las distintas ofertas y elegir la que mejor se adecue al perfil del usuario después de haberlas comparado.

No se debe abrir el mismo tipo de cuenta si lo que se desea es ahorrar, que si lo que se pretende es gestionar a través de ella los gastos ordinarios o simplemente mantener el dinero a buen recaudo.

5. RESPETAR EL PRESUPUESTO:

Es importante establecer un presupuesto mensual para los gastos fijos como el alquiler, las facturas del agua y el gas, la luz o Internet. Pero también hay que tener e cuenta los gastos imprevistos o las ocasiones especiales. En todo caso, los expertos de Self Bank advierten de que para que nuestra economía no se vea afectada, las compras a largo plazo nunca deben superar el 36% del ingreso bruto del usuario.

6. CREAR UN CALENDARIO DE PREVISIONES:

Contar con un calendario de previsión de gastos ayuda a planificarse. En este se deben apuntar los gastos extraordinarios más probables, como un 'plus' para regalos en navidad, bodas o comuniones, los gastos para las vacaciones o la revisión periódica del coche.

7. ESTABLECER METAS A CORTO PLAZO:

Si lo que se quiere es ahorrar, será necesario establecer pequeños objetivos a corto plazo. Debe empezarse por cantidades pequeñas e ir aumentando el objetivo.

Si no se cumplen las metas, habrá que llevar a cabo un reajuste en la parte del presupuesto dedicada a gastos extraordinarios o plantearse, si es necesario, cambiar de entidad o cuenta bancaria a una que cobre menos comisiones o genere más beneficios.

8. NO DELEGAR:

Si lo que se busca es ser realmente autónomo en el tema financiero, es imprescindible no delegar en cuestiones económicas.

Dejar que sea una tercera persona quien administre tu dinero, o el de tu familia, puede generar una situación de dependencia a la vez que provoca una pérdida de habilidades financieras.

Para tener un mayor control sobre el dinero, se debe conocer todo al respecto de la situación económica personal, las entidades de las que se es cliente y sobre los objetivos que se persiguen. Teniendo en cuenta todo ello, solo puede ser uno mismo el encargado de tomar cualquier decisión, por pequeña o insignificante que parezca.