18 de octubre de 2019
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    Microcréditos, una oportunidad para crecer si no se tiene aval

    • Microcréditos, una oportunidad para crecer si no se tiene aval
    EUROPA PRESS

    MADRID, 14 Abr. (EDIZIONES) -

    La desigualdad y la pobreza están a la orden del día. En muchas ocasiones aquellos con menos recursos se ven obligados a permanecer estancados en un estrato de clase baja o muy baja por la gran dificultad que presenta conseguir los medios para avanzar puestos en la tabla económica.

    Para combatir esta situación, el bengalí y Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus fundó en 1976 el banco Grameen, que se dedica desde entonces a conceder créditos de pequeñas cantidades y con unos intereses muy bajos de los que se pueden beneficiar aquellos que no tienen acceso a un préstamo en una entidad bancaria corriente por falta de aval o por una posible desconfianza en su solvencia.

    Yunus, que antes de formar su propia entidad financiera en Bangladesh había prestado ya dinero de su bolsillo a un grupo de personas necesitadas de su comunidad, comprobó que con muy poca inversión los miembros de las clases más pobres conseguían medios que les permitían salir de la situación de pobreza aguda y avanzar hacia mejores condiciones de vida.

    Los microcréditos son, según la definición que se adoptó en la Conferencia Internacional sobre Microcréditos en Washington D.C.en 1997, "programas de concesión de pequeños créditos a los más necesitados de entre los pobres para que éstos puedan poner en marcha pequeños negocios que generen ingresos con los que mejorar su nivel de vida y el de sus familias".

    Siguiendo esta filosofía, el banco Grameen se ha convertido en fuente de inspiración para distintas entidades sociales y financieras que se han asociado a lo largo del planeta para intentar favorecer el crecimiento económico de las clases más bajas y reportar grandes beneficios sociales.

    EN ESPAÑA, UN OBJETIVO DIFÍCIL SIN LAS CAJAS DE AHORRO

    En España la cesión de microcréditos se lleva a cabo únicamente por parte de entidades bancarias. Por ello, algunas asociaciones sin ánimo de lucro se han asociado con entes financieros para poner en contacto a posibles beneficiarios con las entidades prestamistas.

    "Nosotros trabajamos con varias entidades financieras", explica la técnico del Plan de Empleo de Cruz Roja, Cecilia Ríos, quién asegura que desde 2015 la entidad con la que trabaja tiene un convenio con el banco social Microbank, el único banco español que se dedica únicamente a la financiación de proyectos a través de microcréditos.

    El Plan de Empleo de la Cruz Roja, financiado por los ministerios de Empleo y Sanidad tiene como objetivo formar y apoyar técnicamente a aquellos que busquen el tipo de financiación que hasta el momento anterior a la crisis concedían las cajas de ahorros, ahora casi desaparecidas.

    "Desde 2009 es mucho más difícil conseguir un microcrédito", cuenta Ríos, que añade que "con el inicio de la crisis también empezaron a desaparecer las ayudas a fondo perdido de la administración". La experta asegura que la desaparición de las cajas de ahorros dejó sin herramientas a las personas que no tenían aval.

    Ríos sostiene que desde Cruz Roja son conscientes de lo difícil que es la puesta en marcha de una empresa y recalca que hay emprendedores a quien "los microcréditos pueden cambiarle la vida", ya que "les dan una estabilidad que es esencial".

    Según los datos de la entidad social, entre septiembre y diciembre del pasado año, Microbank concedió créditos a 13 de los 16 proyectos propuestos por la organización. La cifra prestada ascendió a un total de 179.000 euros que serán devueltos, una vez pasados los primeros seis meses de facturación empresarial, con un interés del 6,25% en aquellos casos en los que el beneficiario es joven o mujer y con un tipo del 6,5% para todos los demás.

    Desde Microbank aseguran que su pretensión es contribuir a la promoción del autoempleo mediante la puesta en marcha de pequeños negocios, así como "al desarrollo personal y familiar facilitando la superación de dificultades temporales".

    La entidad se desmarca de los objetivos que rigen la banca ética y recalca su labor en el fomento del microcrédito como "herramienta de promoción económica y cohesión social", presentado este tipo de préstamo como respuesta para aquellos que no pueden aportar garantías para la devolución del préstamo.

    PRESTAMOS SOLIDARIOS PARA FAVORECER EL CRECIMIENTO

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    Algunas organizaciones con fines sociales, con o sin ayuda de entidades bancarias, están llevando a cabo estos pequeños préstamos cuya finalidad principal es mejorar la vida de sus beneficiarios.

    La fundación Orbayu, en cooperación con ESIC y AVIVA, concede microcréditos con interés al 0% en distintos países poco desarrollados. La organización sin ánimo de lucro fundada por la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús (SCJ) otorgó en 2015 alrededor de 94 microcréditos por un valor de aproximado de 38.000 euros.

    "Desde la fundación actualmente estamos concediendo microcréditos a personas con pocos recursos de Quito y a comunidades de campesinos de Bahía de Caráquez, también en Ecuador", explica el ideólogo del programa solidario y secretario del patronato de Orbayu, Jose Luís Angel.

    "El 90% de los créditos que hemos dado en Quito se han otorgado a mujeres que pretendían formar pequeños negocios de barrio; y el 90% de ellos han sido devueltos", cuenta Ángel, que aclara que cuando un préstamo no se devuelve el beneficiario no es penalizado, sino que se le otorga otro plazo para reembolsarlo, ya que, según él, "nadie desea no devolverlo, sino que se ven forzados por circunstancias como enfermedades".

    Los 300 euros anuales que Orbayu otorga a las familias de agricultores de Bahía siguen una vía de devolución distinta. "Los campesinos trabajan en comunidad y por eso responden unos por otros ante las devoluciones de los préstamos", concreta el secretario, que aclara que con ese dinero los campesinos arrendan las tierras que cultivan o compran utensilios o abono para mejorar sus cosechas.

    "En el caso de que una de las familias no pueda responder ante su deuda, ya sea por enfermedad o por problemas provocados por la poca cosecha, son los demás miembros quienes devuelven su deuda", explica Ángel, que asegura que la tasa de devolución de estas comunidades es del 100%.

    El secretario del patronato de Orcayu resalta la importancia de los créditos con tipos de interés bajos o cero en estas zonas y explica que antes de su llegada los campesinos dependían de prestamistas locales, quienes les concedían créditos sujetos a tipos de interés muy altos y que además se presentaban como compradores obligados de las cosechas, marcando así el precio del cultivo y limitando la libertad de mercado.