16 de junio de 2019
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  • 26 de mayo de 2016

    El plan de sucesión, el aliado de la empresa familiar para superar la tercera generación

    El plan de sucesión, el aliado de la empresa familiar para superar la tercera generación
    PEXELS

    MADRID, 26 May. (EDIZIONES) -

    La sucesión, el eterno dilema que acecha a todas las empresas familiares antes o después, es misión imposible para el 80% de las empresas familiares, que no llegan a superar la tercera generación, y que son las principales afectadas por este trámite.

    Las empresas familiares de tercera generación, de hermanos a primos, están muy condicionadas porque la empresa suele ser más extensa y el vínculo tiende a desaparecer y porque la empresa familiar carece de la dimensión necesaria para sostener a tantos y minoritarios socios, según afirma el socio responsable del departamento de consultoría de Empresa Familiar en la firma de abogados Garrigues, Manuel Pavón.

    Es un proceso de los más críticos a los que se tiene que enfrentar una empresa familiar y suele ser bastante difícil de superar, pero no imposible. Según el Instituto de la Empresa Familiar, son varias las características comunes que presentan los negocios familiares que han superado el traspaso a la segunda y tercera generación.

    Concretamente, los integrantes familiares de estas empresas suelen percibir el negocio como una actividad financiera, estable en cuanto a organización, sana y rentable, que está bien posicionada en el mercado y es conocida por la comunidad.

    Esto hace que los integrantes estimulen y apoyen la actividad empresarial, unido al orgullo de pertenecer a la comunidad, otra de las características que hace que la transmisión sea efectiva. Además, estas suelen invitar a sus hijos a incorporarse y tomar riesgos en la empresa pero nunca los obliga. El que la empresa esté asentada en un sector rentable y estable también ayuda y favorece a este traspaso generacional.

    ¿CÓMO SUPERAR LA SUCESIÓN?

    Para superar este trámite con éxito, la clave principal está en tener un plan de sucesión generacional bien estructurado a largo plazo, que permita afrontar el traspaso de poder y de negocio entre dos generaciones sin que dicha sucesión afecte de alguna manera o incluso acabe con la empresa. El plan de sucesión conforma una serie de acciones encaminadas a cumplir una estrategia familiar en común.

    "La sucesión familiar debe ser consideraba como una clara oportunidad para que la empresa salga reforzada del periodo de cambio generacional, y ante ello, la falta de planificación puede llegar a poner en peligro la continuidad de la empresa", afirman desde el despacho de abogados Sanahuja Miranda.

    Existen comunidades autónomas tales como Navarra, Vizcaya, Aragón, Baleares o Cataluña que tienen la figura del 'pacto sucesorio'. Este es un instrumento de carácter contractual que permite organizar el destino del patrimonio familiar de forma vinculante. Gracias a este, se puede acordar y fijar las condiciones de transmisión de la empresa familiar.

    Lo bueno del pacto contractual es que tiene que estar firmado por las dos partes, tanto por el sucesor como por el sucedido, y tiene carácter irrevocable, a no ser que se cumplan determinados requisitos establecidos en la ley.

    La principal diferencia entre este tipo de pacto y el testamento, es que el primero es irrevocable, mientras que el segundo se puede modificar cada día, por lo que se puede revocar al tener un carácter unilateral.

    En la actualidad el plan de sucesión tiene una importancia relativamente baja, puesto que tan sólo un 10% de las empresas familiares cuenta con este tipo de protocolos.

    Para Pavón, según sus vivencias profesionales, el miedo de los padres a enfrentarse a este proceso es "la mayor causa de los conflictos familiares".

    PROTOCOLO FAMILIAR

    El protocolo familiar representa la voluntad de los sucedidos y los sucesores sobre cómo tiene que seguir la empresa familiar en los próximos años.

    En este procedimiento se integran el cómo funcionará la empresa cuando los padres no estén y las normas que se van a establecer para regir las relaciones entre los familiares.

    "Si la empresa no tiene la dimensión adecuada y está lo suficientemente capitalizada, tiene más sentido podar el árbol para que siga vivo. Esta metáfora viene a recomendar que si la empresa familiar carece de la dimensión adecuada, es recomendable que unos primos compren a otros sus acciones, es decir adaptarse para sobrevivir", afirma Pavón.

    EMPRESAS FAMILIARES EN ESPAÑA

    Las empresas familiares representan un total de 262 millones de manera indirecta para la economía española y aportan el 70% de los empleos del conjunto del sector privado, lo que supone unos 7 millones de puestos de trabajo.

    Actualmente, en España, el 53,6% de las empresas familiares españolas son de primera generación, mientras que un 16,7% son de segunda y un 7,2% de tercera. La propiedad en el primer grupo generacional corresponde a los fundadores en un 83,3% de los casos. En las de segunda generación, la propiedad recae por hermanos en un 37,3% y las que superan la tercera, están controladas por la misma generación en un 86,8% de los casos.