27 de junio de 2019
  • Miércoles, 26 de Junio
  • 12 de julio de 2016

    Solo un 42% de las empresas familiares de Madrid cree que 2016 será mejor

    MADRID, 12 Jul. (EUROPA PRESS) -

    Solo un 42 por ciento de las empresas familiares de Madrid considera que 2016 será mejor que 2015 en términos económicos, cuando el año pasado esta cifra llegaba al 71 por ciento, y señalan que la situación política y económica influye en sus planes de inversión y empleo.

    Así lo certifica la 'Encuesta de Percepción Económica' que todos los años realiza entre sus 150 empresarios y consejeros de empresas familiares asociados la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Madrid (Adefam), que muestra que también se ha reducido de un 64 a un 53 por ciento quienes consideran que sus empresas conseguirán en 2016 una mayor cifra de ventas.

    Los empresarios familiares madrileños asignan a la situación política de España una nota de 3,37 puntos de un total de nueve posibles, la calificación más baja de los últimos dos años, y prácticamente similar a la de 2013.

    En cuanto a la situación económica general del país, ésta roza el aprobado, con un 4,92, si bien pierde casi tres décimas con respecto al pasado año, cuando por primera vez, tras dos años de suspensos consecutivos, obtuvo un 5,19.

    La situación política de la Comunidad de Madrid ha recibido también un suspenso por parte de los empresarios. En concreto, le han otorgado 4,24 puntos, lo que supone algo más de una décima con respecto a la calificación del año pasado, que se situó en 4,11 puntos. La última vez que la situación política en la Comunidad de Madrid obtuvo un aprobado fue en 2014, con un 5.

    El 50 por ciento de los empresarios madrileños consultados manifiesta que, a tenor de la adversa situación política y de la incertidumbre que genera, se ha replanteado en estos últimos meses sus planes con respecto a inversiones y creación de empleo.

    UN 41% ASEGURA QUE AUMENTARÁ SU PLANTILLA.

    En cuanto al empleo, el 41 por ciento asegura que aumentará su plantilla en 2016, mientras que un año antes era un 47 por ciento el que se decantaba por esta opción.

    No obstante, esta previsión se compensa con la de quienes afirman que mantendrán sus plantillas en los niveles actuales, que sube al 43 por ciento, frente al 37 por ciento que se expresó de esta manera el pasado ejercicio.

    Respecto a las principales barreras que se interponen al crecimiento de las empresas familiares de Madrid, sus titulares señalan en primer lugar la rigidez de los sistema de contratación y despido (34%), prácticamente en los mismos niveles que el pasado año, y en segundo, la competencia de terceros (26%). Les siguen a más distancia los costes salariales, la reducción de la demanda y las dificultades para obtener financiación.

    Concretamente, la obtención de financiación solo representa un problema para el 5 por ciento de los empresarios encuestados, mientras que hace un año lo era para el 14 por ciento. Además, un 75 por ciento de los empresarios asegura que en 2016 ha obtenido mejores condiciones de financiación que un año antes.

    LA BUROCRACIA, UN LASTRE PARA LA PRODUCTIVIDAD.

    Asimismo, las empresas familiares siguen viendo en la burocracia un importante freno a su actividad y un lastre para su productividad. Un 46 por ciento sostiene que dedica entre un 10 y un 20 por ciento de su tiempo a cumplir con los trámites burocráticos de las administraciones públicas, e incluso un 32 por ciento dice emplear en este aspecto más de un 20 por ciento del tiempo.

    Se reduce también la proporción de los empresarios familiares que piensan incrementar la inversión en España en 2016, que alcanza un 56 por ciento. En cuanto a aquellos empresarios que prevén aumentar la inversión en el extranjero, su proporción supone un 44 por ciento.

    La Encuesta de Percepción Económica de este año también pone de relieve los pasos hacia la internacionalización que está dando la empresa familiar madrileña. El 57% manifiesta que hasta un 10 por ciento de su cifra de negocio procede ya de su actividad exterior, mientras que hay un 27 por ciento cuya facturación procedente de otros mercados supone más del 30 por ciento sobre el global.