29 de noviembre de 2020
25 de junio de 2007

La Asociación de Padres Separados de Asturias anima a que se denuncien los casos de alienación parental

OVIEDO, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Asociación de Padres Separados de Asturias animó a todos los padres de Asturias que se encuentren en una situación de indefensión frente al llamado Síndrome de "alienación parental" luchen hasta el final por la custodia de sus hijos, según manifestó el presidente de la Asociación, Luis Enrique Martínez Marcos a Europa Press.

La Asociación está recibiendo numerosas consultas de padres separados asturianos que tienen un grave problema debido a que sus mujeres "ponen a sus hijos en su contra durante el periodo e la separación".

Entre estos casos, está el ejemplo de padre asturiano que ganó la custodia de sus hijos, de 10 y 11 años, al considerar la Audiencia Provincial de Asturias que la madre sufría el síndrome de alienación parental, es decir que influye en sus hijos para ponerlos en contra de su padre.

En Asturias existen algunos de estos casos, el problema es que "no se llegan a denunciar", manifestó Santiago Masa, un mierense que lleva 10 años separado de su mujer y que desde hace un año y medio puede ver a su hija tres horas los sábados por la mañana.

Para Masa el caso de su mujer era un claro ejemplo de síndrome de alienación parental, el problema, dijo, es que "hace diez años esa situación no era contemplada por ningún tribunal". El mierense relató que cuando se acercaba a ver a su hija ella le insultaba y le daba patadas y le decía que "según mamá no merecía la pena verle".

Tras una sentencia de un juzgado de instrucción de Mieres en 2005, Masa pudo empezar a ver a su hija algún sábado por la mañana, sentencia que se hizo efectiva en marzo de 2006. Hasta entonces el hombre estuvo ocho años sin poder ver a su hija.

En ese tiempo el padre luchó "con todas sus fuerzas". Se apuntó a la Asociación de Padres del colegio porque así podía pasar más tiempo con ella y verla en algunas actividades del centro. Hoy, Masa está trabajando en Vitoria por motivos laborales, pero aún así dice que viene la mayoría de los fines de semana para pasar unas horas con su hija.

"La niña ya tiene 13 años y se va haciendo con una imagen propia de su padre sin que medie la madre, por eso ella ya se comporta de otra manera", añadió Masa.