18 de enero de 2020
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  • 10 de enero de 2013

    Misiones Salesianas alerta de que Haití necesita ayuda y pide a la comunidad internacional "no bajar la guardia"

    MADRID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

    Misiones Salesianas alerta de que Haití sigue necesitando ayuda tres años después del terremoto que sacudió el país el 12 de enero de 2010 y que dejó más de 200.000 fallecidos y ha pedido a la comunidad internacional que no baje la guardia.

    Concretamente, Misiones Salesianas ayuda a unos 20.000 niños y jóvenes que estudian en centros salesianos, atiende a más de 300 niños de la calle en dos centros ubicados en Puerto Príncipe y Cap Haitien y ofrece diariamente una ración de comida a más de 10.000 personas en las 18 Escuelas del Padre Bohnen.

    Además, en la actualidad ha puesto en marcha dos Escuelas Agrícolas (Cap Haitien y Fort Liberté), una Escuela Universitaria de Enfermería (Fort Liberté), cinco internados, once centros escolares (uno de ellos en Gressier donde estudian alrededor de 1.000 niños y jóvenes), nueve centros de formación profesional y dos centros de formación de profesores.

    Entre los miles de niños que durante los 45 segundos del seísmo perdieron a sus padres y que ahora viven en la calle, se encuentran Tissidor, que quiere jugar al fútbol y Julius, que se forma para ser soldador gracias al centro Lakou donde reciben atención y aprenden a leer y a escribir.

    "Queremos que los niños y jóvenes de la calle sean útiles para la sociedad. No una pieza que se pueda cambiar, sino jóvenes que aporten", dicen en el Lakou. Todo este trabajo con los menores queda recogido en el documental 'Hijos de Haití', producido por Kanaki films y dirigido por Raúl de la Fuente, que se puede ver en la página 'www.misionessalesianas.org'.

    "El objetivo de sacar a los alumnos de la calle ya se ha logrado. Ahora seguimos trabajando para mejorar la calidad de la formación", ha explicado el provincial salesiano de Haití Sylvain Ducange.

    Misiones Salesianas asegura seguir comprometida con la reconstrucción del país, con sus niños y sus jóvenes. "Son ellos los que harán de Haití un país mejor de lo que era hace tres años. Por ello, los misioneros salesianos seguirán trabajando cada día y la sociedad española y la comunidad internacional no pueden bajar la guardia. Seguimos sin olvidar a Haití", remarca.