21 de mayo de 2019
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  • 7 de febrero de 2018

    Manos Unidas denuncia el "escándalo del hambre" e insta a la comunidad internacional a preguntarse qué está haciendo mal

    Manos Unidas denuncia el "escándalo del hambre" e insta a la comunidad internacional a preguntarse qué está haciendo mal
    EUROPA PRESS

    MADRID, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

    La ONG Manos Unidas seguirá luchando este año para "plantar cara" al "escándalo del hambre y la pobreza" para que la cifra de personas hambrientas en el mundo, que ha aumentado hasta los 815 millones de personas, no siga creciendo y pide a la comunidad internacional que "se plantee de una vez por todas, qué es lo que está haciendo mal" y pase "a la acción".

    Así lo ha pedido la presidenta de Manos Unidas, Clara Pardo, en el marco de la presentación de su nueva campaña bajo el lema 'Comparte lo que importa' que hace alusión a todo aquello que se sube a las redes sociales y con la que la organización invita a compartir a través de las nuevas tecnologías las situaciones de pobreza a las que se enfrentan millones de personas en los países en desarrollo.

    Además, Pardo ha criticado la ausencia de acción por parte de la comunidad internacional ante el tráfico de armas y las guerras que no cesan en los países más pobres. "¿Cuántos hambrientos causan las guerras? Esas guerras olvidadas, las guerras eternas, que se mantienen vivas mientras la comunidad internacional se limita a condenar 'con la boca chica' mirando hacia otro lado y sosteniendo, cínicamente, el inconmensurable negocio del tráfico de armas", ha subrayado.

    Manos Unidas aprobó en 2017 un total de 570 nuevos proyectos de desarrollo por un importe de más de 41 millones de euros que benefician a cerca de 2 millones de personas. Para su desarrollo cuenta con más de 76.000 socios, más de 5.000 voluntarios y contratados. Además, según datos provisionales, en 2017 Manos Unidas obtuvo unos ingresos de 48,6 millones de euros, de los cuales el 85 por ciento proceden de donaciones privadas.

    Esta crifra supondría un incremento de los ingresos anuales de en torno a un 2 por ciento --según los datos definitivos de 2016, publicados en julio de 2017, Manos Unidas recaudó en 2016 un total de 47,6 millones de euros, un 5 por ciento más que el año anterior--. Si bien, Pardo ha precisado que se trata de datos provisionales.

    En todo caso, en cuanto al porcentaje de donantes privados --41,5 millones de los 48,6--, Pardo les ha dado las gracias porque, incluso en momentos de crisis, "han renunciado a otras cosas para no dejar de ayudar" a otros países que, por otro lado, se encuentran "en permanente crisis".

    Sobre la campaña de este año, que supone el fin de un trienio en el que la ONG ha centrado sus esfuerzos en la lucha contra el hambre, la presidenta de Manos Unidas ha mostrado su deseo de que al cierre de la misma no reciban noticias como la que ha dado la FAO este año: que el hambre ha aumentado por primera vez en casi 15 años y solo desde 2015, en casi 40 millones de personas.

    EXTREMA POBREZA EN PARAGUAY

    Entre los proyectos que apoya Manos Unidas, destacan los que realiza la Fundación Celestina Pérez en Paraguay, para la mejora de la economía y la salud de mujeres campesinas del departamento de Caagazú y el de mejora de las capacidades educativas. En Paraguay, con una población de 7 millones de habitantes, el 29 por ciento de la población es pobre, y cerca de 2 millones de ciudadanos viven con el equivalente a 2,80 euros diario, es decir, en pobreza extrema.

    "El arma más poderosa es la educación", asegura la directora de proyectos de la Comisión Directiva de la Fundación, Marta María Machain, que recuerda cómo cuando llegaron al departamento de Caagazú se encontraron con mujeres que no podían firmar un contrato porque no sabían leer ni escribir. "Fuimos rescatando su dignidad", añade.

    También explica cómo con la ayuda de Manos Unidas han contribuido a superar la desnutrición y malnutrición con la incorporación de innovaciones tecnológicas. "Sus cinco comidas al día consistían en yuca, ahora hemos logrado diversidad en la alimentación", asegura.

    En todo caso, agrega que aún queda mucho por hacer e invita a seguir combatiendo la "desigualdad, exclusión, indiferencia e inmoralidad de quienes deben hacer algo y no lo hacen, los dueños de las políticas públicas".

    "NADA QUE RASCAR" EN BENÍN

    Otro de los países donde Manos Unidas desarrolla proyectos es Benín. En concreto, de la Misión de Fô-Bouré, regresó hace unos meses el misionero Juan Pablo López Mendía, tras 21 años en este país africano rodeado por países en conflicto (Níger, Nigeria, Burkina Faso) pero donde, a pesar de la pobreza, reina la "paz" porque "no hay nada que rascar".

    En el norte de Benín, según explica, se le borraron "sus ideas" sobre el mundo. "¿Por qué hay tanta desigualdad en el mundo? ¿Por qué hay tanta pobreza? ¿Por qué depende tanto de dónde has nacido para tener una vida digna o no?", se preguntaba.

    Tras trabajar en muchos campos, como formación de la mujer, enfermos de Sida, justicia y paz o niños esclavos, con la ayuda de Manos Unidas, ahora reconoce que, desde que llegó a Benín se han producido avances, sobre todo gracias a la educación de las mujeres.

    "Cuando llegué a la misión, a todas las mujeres se les había practicado la ablación del clítoris y ahora ya no se le hace a ninguna", explica. También destaca la importancia de que las embarazadas acudan a dar a luz a hospitales y que los niños queden registrados y obtengan su certificado de nacimiento, algo que hasta hace poco no ocurría; o el destierro de la costumbre de rechazar y matar a los recién nacidos a los que se considera brujos, por haber nacido con algún diente, de nalgas o por haber muerto su madre en el parto.

    Ahora solo hace falta, según ha añadido la presidenta de Manos Unidas, que la sociedad española "hable" y comparta todas estas situaciones porque, como decía Mahatma Gandhi, "lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena".

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