25 de octubre de 2020
18 de diciembre de 2009

Los trabajadores humanitarios en Congo afirman que persiste la violencia seis años después del fin de la guerra

MADRID, 18 Dic. (EUROPA PRESS) -

A pesar de que la guerra civil vivida en República del Congo terminó en el año 2003, la violencia contra las mujeres aún persiste, de acuerdo con los activistas de la sociedad civil y los trabajadores humanitarios que trabajan en el terreno, informa la agencia de noticias humanitarias de la ONU, IRIN.

"Los que cometieron actos de violencia aún están con nosotros. Incluso aunque no se produzca al mismo nivel que antes, no hace tanto tiempo las milicias operaban aquí, y el conflicto armado tenía lugar en estas zonas", según la presidenta de una ONG congoleña que combate la violencia contra las mujeres (ACOLVEF), Micheline Ngoulou.

"No pasa ni un solo mes sin que una mujer sea violada de una forma u otra, pero lamento que algunas mujeres prefieran no denunciar estos casos para evitar la burla y la represión", añadió. "Además de la violencia sexual también hay una violencia física, especialmente en forma de palizas, y las víctimas las reciben en sus propias casas", afirmó.

Según la ONG que dirige, en 2008 se produjeron 310 casos conocidos de violencia sexual, y hasta septiembre de este año se dieron 210, pero ACOLVEF subraya que sólo son los casos de los que se informa.

"La violencia sexual, especialmente la violación, persiste, pero ha cambiado su naturaleza. Ahora, los jóvenes son asaltados por personas muy cercanas", indicó el representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Congo, Koen Vanormelingen.

"En el departamento de Pool, en el sureste del país, el 16 por ciento de mujeres o niñas entrevistadas se han visto afectadas por la violencia sexual, pero ahora tiene lugar un cambio, ya que los autores no son las milicias ni hombres armados, sino los civiles en un 65 por ciento de los casos", afirmó Vanormelingen.

El artículo 8 de la Constitución de 2002 prohíbe todas las formas de discriminación, y el país también acata el protocolo que da la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres.

Un análisis anterior de UNICEF recomendaba, entre otras cosas, el fortalecimiento de la legislación y su aplicación "para terminar con la cultura de la impunidad" para los que ayudan y toleran, o cometen, los abusos contra las mujeres y las niñas.

En el mismo también se pedía un cambio en actitudes, valores, creencias y prácticas además de terminar con "la cultura del silencio" que impide a las comunidades y al Gobierno afrontar la violencia sexual e instituir una política de "tolerancia cero".