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    Hay 821,6 millones de personas hambrientas en el mundo

    Hay 821,6 millones de personas hambrientas en el mundo
    Pobreza, Niña, Hambre, Tristeza, JovenPIXABAY

       2.000 millones de personas sufren inseguridad alimentaria en el mundo

       MADRID, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

       Unos 821,6 millones de personas carecían de alimentos suficientes para comer en 2018 -frente a 811 millones el año anterior-, el tercer año consecutivo que esta cifra aumenta. Así lo pone de manifiesto el informe 'El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo' lanzado este lunes 15 de julio por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

       Concretamente, en Asia, hay 513,9 millones; en África, 256,1 millones de personas; y en América Latina y el Caribe, 42,5 millones de personas.

       La FAO señala en un comunicado que este dato pone de relieve el "inmenso desafío" que supone alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible del Hambre Cero (ODS 2) para 2030.

       El ritmo del progreso para reducir a la mitad el número de niños con retraso en el crecimiento -148,9 millones de menores de 5 años (21,9%)- y el de bebés nacidos con bajo peso al nacer -20,5 millones (uno de cada siete)- es demasiado lento, lo que también hace que los objetivos de nutrición del ODS 2 estén más lejos de alcanzarse, según el estudio.

       Al mismo tiempo y además de estos retos, destaca que el sobrepeso y la obesidad siguen aumentando en todas las regiones, en especial entre los niños en edad escolar y los adultos. Concretamente, hay 672 millones de adultos obesos y 338 millones de niños y adolescentes en edad escolar con sobrepeso y 40 millones de niños menores de 5 años.

       En el mundo hay, además, 2.000 millones de personas que sufren inseguridad alimentaria (26,4% de la población mundial), la mayoría en países de ingresos bajos y medianos, que no tienen acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes. Pero el acceso irregular es también un desafío para los países de ingresos altos, incluyendo el 8 por ciento de la población de América del Norte y Europa. Las probabilidades de padecer inseguridad alimentaria son mayores para las mujeres que para los hombres en todos los continentes, con la mayor diferencia en América Latina.

       "Nuestras medidas para abordar estas tendencias preocupantes tendrán que ser más enérgicas, no sólo en su escala, sino también en términos de colaboración multisectorial", piden las distintas agencias de la ONU en el prólogo del informe.

       Sobre la evolución del hambre, avisan de que está aumentando en muchos países en los que el crecimiento económico está estancado, en particular en los países de ingresos medianos y en los que dependen en gran medida del comercio internacional de productos básicos.

       Además, denuncian que la desigualdad de ingresos está creciendo en muchos de los países donde aumenta el hambre, lo que hace aún más difícil para las personas pobres, vulnerables o marginadas hacer frente a la desaceleración y la recesión económica.

       "Debemos fomentar una transformación estructural inclusiva y favorable a los pobres, centrada en las personas y en las comunidades, para reducir la vulnerabilidad económica y encaminarnos hacia la erradicación del hambre, la inseguridad alimentaria y todas las formas de malnutrición", aseguran los dirigentes de las Naciones Unidas.

    ÁFRICA: LAS TASAS DE HAMBRE MÁS ALTAS

       Por regiones, África presenta la situación más alarmante, ya que la región tiene las tasas de hambre más altas del mundo, que siguen aumentando lenta pero constantemente en casi todas las subregiones. En África oriental en particular, cerca de un tercio de la población (un 30,8 por ciento) está subalimentada.

       Además de los fenómenos climáticos y los conflictos, la ralentización y la crisis económica están impulsando este aumento. Desde 2011, casi la mitad de los países en los que el hambre aumentó debido a la desaceleración o estancamiento de la economía, se encuentran en África, según recoge el informe.

    ASÍA: MAYOR NÚMERO DE PERSONAS SUBALIMENTADAS

       Sin embargo, el mayor número de personas subalimentadas (más de 500 millones) vive en Asia, sobre todo en los países del sur del continente. Juntos, África y Asia soportan la mayor parte de todas las formas de malnutrición, ya que cuentan con más de nueve de cada diez niños con retraso en el crecimiento y más de nueve de cada diez niños con emaciación en todo el mundo. En Asia meridional y en el África subsahariana, uno de cada tres niños padece de retraso en el crecimiento.

       Pero, además de los problemas de retraso en el crecimiento y emaciación, en Asia y África viven casi las tres cuartas partes de todos los niños con sobrepeso del mundo, impulsado en gran medida por el consumo de dietas poco saludables.

       Mientras, según informa DPA, el número de personas subalimentadas ha crecido en América Latina en los últimos años, principalmente en Sudamérica, de la mano de una desaceleración general de la región y un aumento en la inseguridad alimentaria en Venezuela.

       El aumento del hambre es mayor en América del Sur, donde la cantidad de personas subalimentadas ha crecido hasta el 5,5 por ciento el año pasado, frente a un 4,6 por ciento en el año 2013.

       "Durante los primeros 15 años de este siglo, América Latina y el Caribe redujo la subalimentación a la mitad. Pero desde 2014, el hambre ha ido aumentando", ha advertido el representante regional de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), Julio Berdegué.

       En Sudamérica -donde está la mayoría de las personas subalimentadas de la región- el aumento en los últimos años "se debe sobre todo al deterioro de la seguridad alimentaria en la República Bolivariana de Venezuela, donde la prevalencia de la subalimentación aumentó casi cuatro veces, de 6,4% en 2012-2014 a 21,2% en 2016-2018", según asegura la FAO en un comunicado.

    "SONAR LAS ALARMAS"

      "El hecho de que la inseguridad alimentaria haya aumentado por tercer año consecutivo debe hacer sonar las alarmas. Es una clara señal de que es necesaria más inversión y de que el hambre debe ser una prioridad", ha afirmado el director general de Acción contra el Hambre, Olivier Longué, tras la presentación del informe.

    "Necesitamos un enfoque más integrado que aborde sus causas subyacentes. No se logrará ningún progreso si no abordamos las causas de los conflictos, la desigualdad que sufren mujeres y niñas, y la debilidad de los sistemas de salud nacionales. Asimismo, necesitamos más y mejores datos datos, más exhaustivos. Las cifras de este informe son alarmantes, pero con toda probabilidad la verdadera escala de la desnutrición aguda es mucho mayor de lo que se ha reportado", ha indicado.

    "Espero que este informe sirva como una llamada de atención a los gobiernos. A menos que tengamos un cambio radical en nuestra forma de pensar sobre cómo enfrentar el hambre, la situación seguirá empeorando", ha concluido.